Podas, foros y esculturas en el festín de la opacidad
La clase política y gubernamental de los tres niveles de gobierno y de los tres poderes de la Unión, y de todas las dependencias públicas que de ellos emanan, se resistieron siempre a la rendición de cuentas y a someterse a las leyes de transparencia.
Por eso ahora que la 4T terminó con los órganos constitucionales autónomos (OCA’s), como el Instituto Nacional de Transparencia (INAI), y eso se replicó en todas las entidades, se desató todo un festín de opacidad.
En Jalisco, por ejemplo, a los gobiernos se les ve tan cómodos con el regreso a la discrecionalidad que les permite usar el erario a su antojo y sin explicación alguna, que a las y los diputados les importó un bledo incumplir con la aprobación de las leyes secundarias para que opere el órgano de transparencia que pretende hacer las veces del ITEI, pero siendo parte de la Contraloría estatal. Omisión que muy seguramente penalizará el Poder Judicial Federal.
Van tres botones de muestra de los criterios patrimonialistas en la toma de decisiones y el ejercicio del presupuesto público, en los tiempos festivos de la vuelta a la no rendición de cuentas:
Mientras el gobierno tapatío lleva como bandera el fin de una concesión leonina y el regreso a la municipalización del servicio de aseo público, a juzgar por la flotilla de la empresa privada dedicada a podar árboles, “Tree Experts California”, que toda la semana se ha dedicado a recortar ramas y follaje en plena hora del tráfico, desquiciando aún más el flujo vial en la avenida Mariano Otero, hacen pensar que la dirección municipal de Parques y Jardines pasó a mejor vida, sin que nadie nos enteráramos. De los motivos para contratar a un particular, los costos y la urgencia de esos trabajos, también solo en las oficinas del Ayuntamiento de Guadalajara saben.
Está también el Fearless Congress 2026, un foro donde se hablará sobre las masculinidades y se realizará este mes en el Santuario de los Mártires, que ha desatado ya toda una polémica que seguramente irá en escalada, porque en la difusión inicial del evento aparecían como patrocinadores el gobierno del Estado, Guadalajara y Zapopan. Aunque las autoridades ya salieron a negarlo, persisten las suspicacias, ya que no hay información actualizada en sus desactivados portales de transparencia para corroborar si se destinaron o no recursos públicos a un evento privado y con tintes confesionales.
En otro caso, el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Guadalajara se saltaron todos los principios de la autonomía municipal y empezaron la mudanza de las esculturas “Las Tres Gracias” sin que eso se discutiera en el pleno de regidores, como obligan las leyes municipales por ser patrimonio de la ciudad. El caso estaba tan platicado en las cúpulas del poder que en las aún no concluidas obras de la Plaza de la República ya les tienen destinado un lugar y las bases para su colocación.
Si eso está pasando en lo que está a la vista de todos, imaginemos cómo está el festín de la opacidad en los asuntos que deliberadamente las autoridades buscan mantener en lo oscurito para su conveniencia.