Para Trump, ¿otra derrota?
El miércoles pasado el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se vio obligado a regresar de Ankara, Turquía -donde en el complejo presidencial de Beştepe se llevó a cabo la reunión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)- en el “viejo” avión Air Force One, dejando que regresara solo el flamante y lujoso Boeing 747 que le obsequio Qatar -convertido en el nuevo avión presidencial- y que originalmente lo había llevado a ese destino. ¿El motivo? Por cuestiones de seguridad, el Servicio Secreto obligó a realizar el cambio ante las amenazas que se conocieron esta semana en contra del mandatario y tomando en consideración que el aparato obsequiado carece de los sofisticados sistemas de defensa que se requieren para el transporte presidencial.
Las versiones sobre las amenazas a Donald Trump y los motivos del cambio de naves para regresar desde Turquía, fueron difundidas por los diarios The Wall Street Journal y The New York Times. El primero, público que “Israel compartió con Estados Unidos información sobre un supuesto nuevo plan iraní para asesinar al Presidente Trump”, mientras que el segundo informo que el nuevo avión presidencial “...carece de algunas características de seguridad avanzadas de la aeronave anterior, incluidas las capacidades antimisiles”, que provocaron la recomendación del Servicio Secreto a cambiar de aviones.
A las supuestas amenazas iraníes, Trump respondió con un “He dejado instrucciones, que si me pasa algo, que los bombardeen literalmente a niveles nunca antes vistos”, según le dijo a The New York Post, mientras que la “indiscreción” del Times sobre los motivos del cambio, el presidente arremetió en contra del diario, emitiendo citaciones judiciales en contra de los 4 reporteros del periódico que firmaron la publicación sobre las preocupaciones de seguridad relacionadas con el Air Force One donado por Qatar.
Los cuatro periodistas se verán obligados a testificar este miércoles ante un gran jurado federal en Manhattan, lo que representa una escalada más de los intentos de la Casa Blanca por en contra de los medios de comunicación que no “comulgan” con sus políticas. “Esto debería ser de conciencia de cualquier estadounidense que crea en la Constitución y en la libertad de prensa que ésta protege”, dijo David McCraw, abogado de The New York Times.
Ante el arrebato y prepotencia de Trump -que lo obligaron a bajarse de su nuevo “juguete” y capricho de tener avión nuevo, sin importar cómo lo obtuvo y cuales pueden ser las consecuencias-, se le olvidó un pequeño detalle: La Primera Enmienda de la Constitución estadounidense habla de que los periodista y los medios pueden informar e investigar libremente para mantener informado al público y establece claramente que no se puede “... limitar la libertad de expresión, o de la prensa”, por lo que este asunto parece ser otra derrota en corte para el mandatario.
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daniel.rodriguez@dbhub.net