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Palacio responde con “peras y manzanas”

El martes pasado el presidente Donald Trump sometió al Congreso de Estados Unidos lo que llamó “Determinación presidencial sobre los principales países de tránsito de drogas o de producción ilícita de drogas para el año fiscal 2027”, en donde pregona que “Mi administración ha logrado avances históricos en la protección del pueblo -me suena familiar esto último- estadounidense frente a las drogas letales y despiadadas organizaciones narcoterroristas”, en donde pondera que “Respaldada por el poderío militar estadounidense, mi administración ha destruido la infraestructura de carteles, ha clausurado antiguas rutas de tráfico a través de fronteras marítimas y terrestres, y ha capturado y abatido a cientos -algo exagerado- de los narcoterroristas más despiadados”.

Y en la determinación, menciona a México, del que dice “debe hacer mucho más para detener el flujo de drogas letales hacia nuestro país”, a la vez que “Reconocemos la labor de la presidenta Sheinbaum en la incautación de mayores cantidades de drogas, el desmantelamiento de laboratorios clandestino y el despliegue de recursos adicionales de las fuerzas del orden y militares en nuestra frontera común”, así como también pondera “la cooperación en materia de seguridad”.

Sin embargo, reprocha que “México debe adoptar medidas adicionales contra las organizaciones narcoterroristas que dominan vastas zonas de su territorio y sigue amenazando al pueblo estadounidense”, solicitando “exponer, detener y procesar a los numerosos funcionarios públicos corruptos que han ayudado y encubierto a los carteles, traicionando así la seguridad y la soberanía de su propio país”.

Y ante la enésima embestida -sobre la misma retórica- desde la Casa Blanca, ayer desde Palacio Nacional se regresó el “cumplido”, con una pregunta muy sencilla “¿Qué pasa del otro lado?, dijo la presidenta Sheinbaum, haciendo énfasis en que “Nadie está de acuerdo en que se produzca droga aquí para llevarla a Estados Unidos y hay que trabajar para que eso no ocurra. Pero, ¿qué pasa con quien consume allá? ¿Dónde está el trabajo que se hace para detener a todos los carteles o distribuidores de droga en los Estados Unidos? ¿Qué pasa con la visión crítica de por qué se da esta crisis de consumo de opioides, que proviene del consumo de medicamentos que se autorizaron a pesar de que se sabía que iban a provocar adicción?”, y además le “refriega en la cara” a Trump, “No se podría explicar el poder de fuego que tienen las organizaciones criminales de nuestro país sin el paso de las armas de Estados Unidos a México de manera ilegal”.

Es plausible la posición de la presidenta, que ante la “repetidera” de Trump, hay que explicarle “con peras manzanas” la corresponsabilidad que hay, que lo más conveniente es continuar con la “colaboración” que se tiene y que serán los mismos resultados los que darán la pauta a seguir en el futuro mediato.

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