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Ortega se agrega a la “lista de espera”

Un día después de ser elegida como presidenta de México -3 de junio 20024-, Claudia Sheinbaum recibió un mensaje de felicitación del mandatario nicaragüense Daniel Ortega, quien le expresaba “... a nombre de las heroicas mujeres nicaragüenses, felicitamos su histórica victoria, que la convierte en la primera presidenta de su país… y por supuesto, reiteramos nuestra disposición de trabajar juntos, en todos los campos, por la dignidad, el respeto, la soberanía y el derecho a la paz, la seguridad, las culturas y la vida en nuestros países… Unidos por la historia, la esperanza y la convicción de respeto mutuo… ”.

Este mismo personaje, quien ha estado en el poder en Nicaragua en dos periodos distintos: desde 1979 hasta 1990 (como coordinador de la Junta de Gobierno y luego como presidente), y de manera consecutiva desde el 10 de enero de 2007 hasta la actualidad, el domingo pasado -durante el acto conmemorativo del 47 aniversario de la Revolución Sandinista en Managua- dijo que no celebraran los comicios de noviembre de 2027, para “poner un muro” a los partidos políticos que quieren desalojarlo del poder: “ Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones”.

Ayer, la presidente Sheinbaum en su conferencia matutina no hizo alusión al pronunciamiento del dictador centroamericano, seguramente porque ninguno de sus lacayos que la “entrevistan” todas las mañanas no la abordaron sobre el tema. Pero, donde sí les respondieron -sin que le preguntaran- fue desde Washington.

El secretario de Estado, Marco Rubio, a través de la red social X advirtió que “... la administración de Trump y la comunidad internacional no se quedarán de brazos cruzados mientras la dictadura de Murillo (Rosario, esposa de Ortega) y (Daniel) Ortega intensifican represión interna y genera una inestabilidad que amenaza la seguridad nacional de Estados Unidos”.

Esta sería la tercera ocasión, en lo que va de año, que Rubio se refiere al régimen nicaragüense. En marzo prometió que muy pronto se restaurará el Estado de Derecho en ese país y prometió que se provocaría “... un cambio de comportamiento”, mientras que el mes pasado definió al gobierno como “... enemigo de la humanidad”.

Así que, ante el autoritarismo del dictador centroamericano, se han colocado en el tercer lugar de la “lista de espera” de Washington, donde están Irán -en proceso- y Cuba -a la espera-, por lo que las ambiciones de Daniel Ortega, de perpetuarse en el poder, pudieran verse aniquiladas por el “poder supremo” de la oficina Oval.

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