No “pierde la paciencia”, pero es manipuladora
Ayer, Carlos Loret de Mola, en su columna -en esta sección de Ideas de El Informador-, hablaba de las dos personalidades de la presidenta Claudia Sheinbaum: “Es como si hubiera dos presidentas. Una, de personalidad casi sedada que vemos todas las mañanas en su conferencia. Y otra explosiva cuando se apagan las cámaras y los reflectores. La primera apuesta por lucir contenida, calmada, imperturbable. No levanta la voz, no se exalta ni pierde la paciencia”, y hablaba de la segunda figura que aparece en su oficina -cuando ha terminado la conferencia-, que levanta la voz, se enoja y que hasta “grita a sus colaboradores”.
Bueno, pero en público, dentro de esa contención, calma e imperturbable posición, reparte culpas, pone condiciones de lo que se habla y de lo que está prohibido que se trate, y evade temas, como sucedió ayer.
Con motivo de la presencia del gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, para hablar de la inversión compartida -federal/estatal- que se hará para tratar de resolver el abastecimiento de agua a la zona metropolitana de Guadalajara, Sheinbaum “amordazó” a los reporteros presentes en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, al advertir que “Cuando abramos las preguntas o la presencia del Gobernador, solo va a ser sobre el tema concreto de la obra… Los temas que tengan que ver con Jalisco, allá en Jalisco pueden hacerle las preguntas al Gobernador”, adelantándose a que se le preguntará a Lemus sobre la violencia y represión en las manifestaciones afuera de Casa Jalisco.
Por otra parte, la presidenta quiso disfrazar o evadir el tema de una investigación inmediata, directa y contundente en contra de Guadalupe Taddei, ampliando el caso como distracción, cuando pidió a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) realizar una auditoría amplia al Instituto Nacional Electoral (INE), que abarque tanto la gestión de Lorenzo Córdova -quien estuvo al frente del INE de 2014 a 2023- como la de Guadalupe Taddei, al preguntarse cómo quienes abusaron “cómo se formaron estos empresarios, quién los formó, quién los promovió para tener los contratos desde hace más de 20 años”.
Sin embargo, la mandataria no quiere reconocer o prefiere ignorar que fue la mayoría morenista en el Senado quien aprobó su nombramiento de Guadalupe Taddei y fue una propuesta del partido oficialista la que le dio “manga ancha” para que tuviera libertinaje a “manejar” los poco más de 30 mil millones de pesos anuales que tiene el INE. Así que, a “la contenida, calmada e imperturbable” presidenta, y que “no pierde la paciencia”, habrá que agregarle los calificativos de evasiva y manipuladora.
Usted, ¿qué opina?