Ideas

Memo y Juan

- ¡Hola, querido Memo! ¿Ya recuperado de la locura que vivimos en días pasados? -saluda Juan, tomando asiento en el conocido café.

-Sí, la vida sigue -responde Memo, desanimado-. Mientras tanto, los problemas que enfrentamos son los mismos; los mismos baches, las deficiencias del transporte público, el tema de los desaparecidos que lastima profundamente a la sociedad, y la calidad del agua, que cada vez está peor. 

-De todos, el más preocupante es el del vital líquido -dice Juan-. Sobre todo porque hace años que se arrastra con él y nadie parece hacer nada.

-¡Claro! Cuando los asuntos dañan la salud del pueblo deberían de ser atendidos en calidad de urgentes -añade Memo. 

-Confiemos en que las autoridades lo resuelvan cuanto antes y que no se distraigan con el tema de las elecciones. Ya ves que están violentando las leyes de la materia pensando, unos en reelegirse y otros en ocupar las sillas y las curules- responde Juan.

-¿Cómo está eso? -interroga Memo.

-¿Pos’ que no te has dado cuenta de que la zona metropolitana está llena de bardas pintadas con textos promoviendo a los “suspirantes”? Que Lomelí por aquí, que Monraz por allá, que Pozos acullá… ¡Pozos deberían de tapar en lugar de distraer los recursos públicos en pintura y regalitos! -sostiene Juan- Y de México, ni hablar; ya los morenos y los azules train candidatos bajo la manga, haciendo campaña en los estados con proceso electoral el próximo año.

-Válgame Dios, parece que no tenemos remedio -suspira Memo, con un dejo de tristeza.

-¿Cómo que no tenemos remedio? -repite Juan e ilustra-: Muchas veces hemos sido testigos de la solidaridad de nuestro pueblo; claro que podemos mandar a quienes incumplan las leyes a acompañar a López Obrador en su refugio. ¡Basta de ignorarlos!

-No te calientes granizo, no es tan fácil -dice Memo-. Con los recursos de los que dispone el Gobierno es muy complicado. Imagínate: tú pregonando en el vacío y los morenos solapando el huachicol y repartiendo migajas entre millones de mexicanos.

-Y a lo que gastan en propaganda y en las famosas redes -agrega Juan-, súmale a la presidenta, en campaña por toda la República. Ta cañón.

-No, mi querido Juan, en temas de Gobierno y política, muchos quieren, pero pocos pueden- comenta Memo.

-¿Entonces qué? ¿Nos quedamos con los brazos cruzados mientras al país se lo carga ya sabes quién o esperamos (como algunos insinúan) a que los gringos vengan a resolver nuestros problemas? -concluye Juan.

-¡Oye no, eso ni de broma! -exclama Memo. 

-Pues nomás te digo que las inversiones que nuestros vecinos tienen en México son de tal magnitud que la tan cacareada soberanía mañanera se la pasan por el arco cuando quieran, y ¿sabes por qué? -pregunta Juan irritado.

-No, ¡ni que fuera adivino! -responde Memo.

-Porque un pueblo desunido es fácil víctima de los de adentro, pero también de los de afuera. Dejémonos de pretextos y hagamos lo que debemos. La defensa de nuestros intereses no viene de fuera, parte de cada uno de nosotros.

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