Lo que Alfaro ignoró
Pudimos estar mejor preparados para los tandeos en Guadalajara si el ex gobernador Enrique Alfaro hubiera escuchado a los especialistas del agua.
Una obra crucial para dotar de agua de calidad a la metrópoli, impulsada por el gobierno actual, es el acueducto sustituto Chapala-Guadalajara.
El proyecto costará unos 10 mil millones de pesos y estará listo en dos años, según la propuesta del Ejecutivo estatal que será presentada hoy al Congreso de Jalisco.
Lo inaudito es que este nuevo acueducto, hoy vital para resolver el problema de la calidad del agua, fue planteado como prioritario por la Agenda de Resiliencia Hídrica del Área Metropolitana de Guadalajara elaborada por el Imeplan en 2022.
“El proyecto permitiría prepararse ante un evento de falla de la infraestructura por temas de desastres naturales o fallas operativas y asegurar el abastecimiento de agua”, consigna el documento en la página 106.
Por si fuera poco, académicos del hoy Centro de Ciudades Hidroadaptativas de la Universidad Panamericana y otros expertos reiteraron desde 2019 que era necesario un segundo acueducto debido a los altos niveles de contaminación y su obsolescencia.
Eso nos habría ahorrado la crisis de agua que vivimos hoy. Como respuesta, el ex gobernador Alfaro rechazó reiteradamente la idea que planteaban los instrumentos de planeación metropolitana y las voces de especialistas.
Esta obra reemplazará al Sistema Antiguo de Abasto, que data de 1956 y trae el agua de Chapala a cielo abierto; tiene alrededor de 100 kilómetros, unos 70 a cargo del SIAPA y otros 30 responsabilidad de CONAGUA, según me confirmó Juan Pablo Macías, investigador en temas hídricos.
La falta de inspecciones ambientales ha generado una severa contaminación del cauce con descargas irregulares de industrias, domésticas y agropecuarias, al grado de que el SIAPA ya no puede potabilizar el agua debido a su rezago técnico y de infraestructura.
Ante este problema, el gobierno de Jalisco anunció que dejaremos de usar esa agua demasiado contaminada y que desemboca en la Presa Las Pintas; de esta forma tendremos menos líquido, pero de más calidad; y eso provocará los tandeos durante seis meses.
Los responsables tienen nombre: Carlos Torres Lugo, ex director del SIAPA, y Enrique Alfaro, ex gobernador de Jalisco (2019-2024).
Podríamos llamarlo ironía del destino, pero en realidad fue una mezcla de omisión y arrogancia.