Lo de Tonalá es un ridículo monumental
¿Ubican el meme que dice “nunca espero nada de ustedes y aún así logran decepcionarme”? Pues algo por el estilo me sucede en estos días con Sergio Chávez y Tonalá.
Siendo claros: de un ex priista vestido de guinda, como es el caso de Sergio Chávez y otros más en Jalisco y en todo México, nunca hay que esperar nada. Uno termina siendo culpable de sus propias expectativas.
Recientemente fue publicado que el presidente municipal de Tonalá pretendía que una empresa fundada por sus hermanos operara el rastro municipal. Esto significaría, a todas luces, un presunto acto de corrupción, de esa que nos recuerda que los priistas nunca dejan de ser priistas, sobre todo si se visten de guinda.
¿Cuál fue su reacción? Anunciar en la red social X la cancelación del proyecto y el redireccionamiento del recurso que estaría destinado al nuevo proyecto del rastro municipal. Si me lo preguntan, parecía más un berrinche que una decisión de altura política.
Después, en una rueda de prensa, le hicieron una pregunta oportunísima: si todo era legal, si no existía ninguna irregularidad ni acto de corrupción, ¿por qué cancelar el proyecto? A lo que, con la misma altura de miras, respondió que para que no le siguieran buscando “chichis a las gallinas”. Me encantaría haberme inventado esto último, pero le juro que así pasó.
Por si la semana para el alcalde tonalteca no hubiera estado ya lo suficientemente agitada, el periodista Jorge García Orozco exhibió que Sergio Chávez es otro de esos políticos que también tienen propiedades de cero pesos, al mero estilo Candelaria Ochoa. Por cierto: si usted tiene la oportunidad, siga al buen Jorge en redes sociales, es divertidísimo cómo, tiro por viaje, tira el discurso de la austeridad republicana exhibiendo los integrantes del partido gobernante.
¿Cuál fue la reacción de Sergio Chávez ante lo anterior? Pues fácil: decir que los naranjas lo estaban atacando. Pobrecito. Lo van a hacer llorar (otra vez).
Y ojo, que otra a la que le descubrieron que tenía más propiedades de las que había reportado en su declaración patrimonial es a la regidora de Tonalá Juncal Solano, también de Morena. Y su reacción fue decir que el mismísimo Enrique Alfaro ordenó que la atacaran en redes sociales. Órale.
Insisto: de ninguna manera me voy a crear falsas expectativas sobre Sergio Chávez ni sobre ningún otro político guinda, sobre todo si tienen su pasado priista. Pero incluso con esa consideración, lo que hemos visto en Tonalá en la última semana es de un ridículo monumental.