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Le echa peligro y sacude el avispero

El fin de semana la presidenta Claudia Sheinbaum se fue a un rinconcito del país, Bavispe, Sonora, cerca de la frontera con Estados Unidos -donde inauguró un tramo carretero-, y desde ahí, apoyada en un argumento lopezobradorista, dentro del contexto -entrelineas- lanzo un extraño grito nacionalista con un obvio destino, para quien toma decisiones detrás del escritorio de la oficina Oval en la Casa Blanca.

La mandataria hizo una cronología de la historia de México y sus transformaciones, hablando del Grito de Independencia, donde hizo un paréntesis, y dijo, “Después vino… bueno, después los vecinos se llevaron la mitad del territorio en una invasión”, luego habló de la Reforma, para terminar con la Revolución.  Y le preguntó al pueblo que la escuchaba, “¿Por qué seguimos luchando?”, a lo que ella misma contexto, “... por justicia social, por soberanía, independencia, por democracia y por libertades. Esa es la Cuarta Transformación”.

Y la presidenta insistió sobre el tema del “país invasor”, preguntando a los asistentes a la ceremonia, “¿Saben que trataron de invadirnos de nuevo en 1914? Carranza se les opuso, junto con el pueblo de México, después del golpe de Estado a Madero con Victoriano Huerta. Así que la Revolución también significó, democracia, justicia social, soberanía y libertades”.

El mensaje de Sheinbaum es obvio que fue enviado para su base morenista, para el “pueblo bueno”, pero, ¿hasta dónde nos puede llevar la “indirecta” quien se ha convertido en personaje prioritario en la agenda de Palacio Nacional? Trump es un destinatario lejano en distancia, pero cercano en influencia, y ¿hasta dónde quiere llegar la presidenta? ¿Qué quiere decir o cómo quiere que se interprete en Washington, donde seguramente ya llegó el contenido?

No le echemos peligro, ni sacudamos el avispero y no nos engañemos, ni queramos timar con la verborrea histórica; mejor hablemos con pragmatismo, ubicándonos donde estamos, quienes somos, a dónde vamos, pero sin arrodillarnos o renunciando a nuestros principios -como lo venía haciendo- Seguir el juego a Trump a base de mensajes, con bravuconadas y arrebatos, no nos lleva a ningún lado, en cambio si nos expone ante los impulsos de quien actúa sin pensar. Y en ese juego, nosotros podemos salir más perjudicados.

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