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La carta de AMLO

La nueva salida del expresidente Andrés Manuel López Obrador de su exilio político llega tras el discurso de mayor confrontación contra Estados Unidos que emitió la Presidenta Claudia Sheinbaum, y que hasta ayer no había provocado alguna respuesta directa del presidente Donald Trump, que suele hacerlo casi siempre con exabruptos.

Incluso la emitió horas después de que el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, catalogó como histórico y nunca antes alcanzado el nivel de cooperación anticrimen de México, para luego pedir en su declaración ante los congresistas que se respetara “la creencia” en la soberanía que tienen las autoridades mexicanas.

Parece que a la Presidenta le resultó su estrategia de excusar a Trump de la ofensiva estadounidense contra México y atribuirla a la ultraderecha, como en una parte de su misiva lo hizo también el expresidente al señalar que atribuye “el sorprendente cambio de Trump a sus falsos amigos y consejeros internos y del exterior que lo han estado embarcando en viles y siniestras aventuras”.

En ese sentido, aunque ayer Sheinbaum agradeció la carta, el respaldo de su mentor político y antecesor era innecesario y sólo vino a tensar aún más la relación entre México y Estados Unidos, desde donde, a pesar del silencio guardado hasta ahora por Trump, no han dejado de llegar presiones desde el ámbito judicial, diplomático, comercial, político y mediático.

Justo desde ese último espacio vino el mayor golpe de esta semana, con la filtración hecha al periódico Los Angeles Times de que Estados Unidos también investiga a los gobernadores morenistas de Sonora, Alfonso Durazo, y de Tamaulipas, Américo Villarreal, que rápido salieron a negar los señalamientos de nexos con el crimen organizado, el primero, y con el huachicol fiscal, el segundo.

A partir de este hecho, y dado que estos dos gobernadores, junto con Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa desde que EU pidió su detención los primeros días de mayo, acusado de ser cómplice del cártel de Sinaloa, fueron impulsados por López Obrador, su reaparición epistolar más bien parece un autorreflejo de protección ante las investigaciones de la justicia norteamericana a sus allegados.

Más aún, en el caso de Durazo, quien fue el secretario de Seguridad Pública en el primer tramo del sexenio de López Obrador, y a quien le tocó operar el llamado “Culiacanazo”, cuando luego de detener a Ovidio Guzmán, en Culiacán, lo tuvieron que soltar para evitar “un baño de sangre”, según justificó en su momento el Presidente. Y no sólo eso, el gobernador de Sonora es también el presidente del Consejo Nacional del partido Morena.

Por eso AMLO remata su carta anhelando que “regrese el otro Trump”, quien, aseguró, lo escuchó cuando le dijo que no era conveniente calificar a los narcos de terroristas, ya que se podría “ajusticiar” a cualquier persona.

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