Ideas

La amenaza de un megalómano

Mientras que los reportes médicos oficiales de la Casa Blanca aseguran que el presidente Donald Trump goza de buena salud y cumple con suficiencia para desempeñar el cargo, algunos sectores de la sociedad estadounidense cuestionan su condición mental -debido a su edad-, generando opiniones que indican que pudiera tener ciertas limitaciones para gobernar con eficacia. Y precisamente, cuando estamos en medio del debate sobre las condiciones mentales reales del mandatario, el mismo personaje nos da elementos para sacar nuestras propias conclusiones.

El prolongado pasado fin de semana -que fue festivo en Estados Unidos con motivo del Día del Trabajo- el presidente Trump publicó más de 60 mensajes con imágenes y mensajes sacados de la fantasía de su mente, en donde por ejemplo muestra un mapa de América del Norte -Canadá, Estados Unidos y México- cubierto por la bandera estadounidense, mientras que Groenlandia, Cuba, Venezuela e Islandia aparecen también como parte de su territorio; repitió el mapa en el que tacha la palabra “México” del Estado de Nuevo México para rebautizar como “Nuevo América” -sin acento-, también compartió gráficas, con una combinación de fantasía y ciencia ficción, donde se le ve comandando ejércitos de robots gigantes con láser, arañas voladoras mecánicas y con amenazantes leyendas; diciendo que “la Luna es nuestra; y uno, que muestra cómo se siente desde la posición en que se encuentra, donde se califica como “el mejor presidente de todos los tiempos.

Y así, un sinfín de ideas y conceptos que solo por su mente “navegan” y que nos muestra que es un hombre que tiene problemas con la realidad y que deja “volar” mucho la imaginación.  

Durante 10 horas y 41 minutos -según revelan las publicaciones en su cuenta de Truth Social-, Trump se dedicó a “soñar”, “divagar” y “navegar” a través de su propio ego. Mostrándose como un conquistador, como un guerrero, como un hombre poderoso y dueño del mundo. 

Hay quienes opinan -como se publicó ayer en un artículo en “The New York Times”-, que “estos arrebatos frenéticos de fantasía y vanidad como prueba de que el presidente, de 80 años, sufre un deterioro progresivo debido a la edad”.

Ya lo habíamos mencionado hace algunos días en este espacio, al presidente se le ve mal, desde la manera como camina, su comportamiento en reuniones públicas, su estado físico y la tendencia a quedarse dormido cuando está sentado. Los últimos reportes médicos que se dan a conocer, indican que mantiene sus funciones cardiovasculares, respiratorias y neurológicas sólidas, aunque sí reconociendo insuficiencia venosa crónica e hinchazón de sus piernas. Sin embargo, no nos hablan de sus divagaciones, prepotencias y alucinaciones (un megalómano), que para un líder en la silla donde está sentado, son una amenaza para la humanidad.

Usted, ¿qué opina?

Temas

Sigue navegando