Insistimos, algo está tramando
A principios de abril del año pasado —a 71 días de haber tomado posesión por segunda ocasión—, Donald Trump dijo “no bromeo” cuando una reportera de la cadena NBC le preguntó si podía aclarar sus comentarios sobre la posibilidad de buscar un tercer periodo —que la Constitución le prohíbe— en la Casa Blanca, lo que provocó una serie de obvias reacciones en Washington. Y en octubre, en una reunión que el mandatario sostuvo en la oficina Oval con destacados líderes del Congreso —republicanos y demócratas—, sobre el escritorio presidencial (Resolute, denominado así porque fue construido con parte de la madera del barco británico HMS Resolute, de la Marina Real Británica, que quedó atrapado en el hielo Ártico en 1854), colocó dos gorras de beisbol rojas con la inscripción “Trump 2028”, lo que se interpretó como un mensaje subliminal para quienes toman las decisiones en el Congreso.
Bueno, pues ahora no se trató de un comentario o mensaje subliminal, fue una afirmación.
Aunque dicho en el marco de un discurso entre “bromas y medias verdades”, fue hecho el viernes por la noche durante la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca, cuando dijo: “Quiero anunciar la intención de competir por un cuarto mandato como presidente. Gané tres veces —reclamando sin fundamento una victoria en las elecciones presidenciales de 2020— y lo haré de nuevo”, y colocándose la gorra con “Trump 2028”, una “broma” que ya ha repetido en dos ocasiones en la semana que hoy concluye.
En los términos en que está redactada la Constitución Donald Trump no podría ser presidente para un tercer mandato. La Enmienda 22 es muy clara en señalar que “ninguna persona podrá ser elegida más de dos veces para el cargo de presidente”.
El único presidente en la historia estadounidense que ha permanecido cuatro periodos fue Franklin D. Roosevelt, entre 1933 y 1945, pero provocado por la Gran Depresión de Estados Unidos —que se inició en 1929 y terminó en 1941— que impidió que se llevaran elecciones por la turbulencia económica, social y el preámbulo de la Segunda Guerra Mundial, que obligó a que en 1951 se ratificara la Enmienda 22 para impedir la concentración de poder en una sola persona.
A pesar de que la ley le prohíbe a Trump buscar un tercer periodo en la presidencia, el pasado 30 de marzo durante una entrevista telefónica con NBC dijo que “hay métodos para hacerlo” y enfatizó nuevamente que “no estoy bromeando”.
Así que, insistimos —como lo dijimos en este mismo espacio el 2 de abril—, algo está tramando.
Usted, ¿qué opina?