Impuestos y crecimiento
El Impuesto Sobre Nómina (ISN) existe principalmente como una herramienta de recaudación local para financiar el gasto público de cada Estado, permitiendo que los Gobiernos locales no dependan únicamente de los recursos enviados por la federación.
La recaudación de este impuesto se destina de forma directa a las tesorerías estatales. Estos recursos ayudan a costear obra pública como la construcción y mantenimiento de carreteras, puentes y transporte masivo, así como el equipamiento de policías estatales, cámaras de vigilancia y protección civil o servicios básicos como redes de agua potable, alumbrado público y saneamiento urbano.
Hasta aquí todo parece positivo. Sin embargo, tratándose de un impuesto que afecta sobre todo a empresas y empleadores, las entidades de la federación deben evitar subir el impuesto a tal grado que esto pueda desinhibir la inversión. Una ojeada a la carga impositiva de los Estados revela que Baja California aplica el impuesto sobre nómina (ISRTP) más alto de México, con un 4.25%. En comparación, Sinaloa sostiene una tasa progresiva variable que va del 2.4% al 3%, mientras en Yucatán la tasa general se incrementó al 3.75%, al tiempo que Jalisco y Guanajuato aplican una tasa general del 3% cada uno.
Mientras Baja California cobra el 4.25%, otros estados fronterizos como Chihuahua, Sonora, Nuevo León y Tamaulipas mantienen tasas de entre el 2% y el 3%, lo cual lo convierte en el menos competitivo de las Entidades federativas. No es casual entonces que entre 2022 y 2026, se hayan cerrado en Baja California más de 42 mil 500 empresas en el Estado (un promedio de 820 al mes) y se hayan perdido al menos 20,000 empleos formales.
No es casual tampoco que en diciembre de 2025, el Congreso del Estado haya aprobado mantener la tasa del 4.25% para el ejercicio 2026, a pesar de la oposición de partidos como PAN y Movimiento Ciudadano, y organismos como Coparmex e Index.
Aunque varias empresas han ganado amparos que señalan la inconstitucionalidad de las sobretasas, no debe escapar a nuestra atención que todo esto esté generando incertidumbre jurídica para la inversión.
Ante esto, se hace necesario que los Estados puedan llegar a acuerdos para imponer un límite al gravamen que se puede establecer en diálogo con las empresas y sus representantes. Por lo pronto en Baja California reducir la tasa es una condición necesaria para que el Estado vuelva a crecer.
Recordemos que tras años con incrementos promedio estables (como el avance del 3.5% anual registrado recientemente), la economía local entró en una fase de crecimiento cercano a cero hacia finales del periodo debido a ajustes en los sectores agropecuario e industrial, en los que las altas tasas impositivas han indudablemente desempeñado un papel fundamental.
En la idea liberal los mercados libres se estructuran de tal forma que permiten el desenvolvimiento más efectivo de la economía. Y aunque un cierto nivel de impuestos puede ser benéfico, este tiene que mantenerse dentro de niveles razonables. De otra forma nuestro país adoptará la forma de lo que Octavio Paz llamó el ogro filantrópico. Destino que hay que evitar a toda costa.
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