Ideas

Imperialismo rapaz

Lo que está ocurriendo en la política internacional ahora en el segundo mandato del presidente Donald Trump, y acelerado ahora con la invasión a Venezuela y la amenaza de derrocar al Gobierno de Cuba y tomar Groenlandia por la fuerza, es la confirmación de que el orden de derecho internacional y el hipotético respeto a la soberanía de cada país que se construyó tras la Segunda Guerra Mundial no existe más.

Ahora nada de eso existe, ni leyes ni organismos internacionales y ahora lo que está imponiendo Trump es un imperialismo burdo y rapaz que asume que puede tomar cualquier país y sus riquezas, tal como lo acaba de hacer con el país sudamericano al cual ya le exigió un tributo de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, el equivalente a tres mil millones de dólares.

Si bien Trump ya había alardeado sobre el poderío estadounidense en su primer mandado (2017-2021), y si bien desde su toma de posesión amenazó con arrebatar el control del Canal de Panamá y hacerse de Groenlandia, lo que está ocurriendo en las últimas semanas consiste en pasar a la acción para cumplir esas afirmaciones imperiales.

Hace un mes, a principios de diciembre de 2025, el Gobierno de Trump publicó su Nueva Estrategia de Seguridad Nacional donde explícitamente afirmaron que toda América les pertenece, resurgiendo la Doctrina Monroe ahora nombrada Doctrina Donroe. Mediante esta, afirman que todo el Hemisferio Occidental les pertenece y ya no tienen ninguna consideración por el respeto a la soberanía de ningún país, como lo pusieron de manifiesto al invadir Venezuela violando el orden internacional, y las leyes de su propio país, pues Trump no tenía autorización del Congreso estadounidense para autorizar una intervención militar de esa escala.

Ya no hay límites y sí muchos riesgos. Lo dijo de manera descarada y cínica Trump en una entrevista a reporteros del New York Times esta semana, cuando le preguntaron si existen límites a su poder global: “Sí, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme (…) No necesito el derecho internacional”.

Y aunque el gabinete de Trump está lleno de halcones guerreristas y muchos de derecha conservadora, el más radical de todos es su asesor de seguridad nacional, Stephen Miller quien fue más allá de Trump y proclamó, en una entrevista en CNN, que Estados Unidos puede utilizar su poderío contra quien sea y cuando sea, es decir una vuelta al imperialismo más rapaz.

Estas declaraciones, señaló el Times, forman parte de una “clara campaña de Miller, quien durante mucho tiempo ha desempeñado entre bastidores un poderoso papel en la política del gobierno de Trump, para justificar el imperialismo estadounidense y una visión de un nuevo orden mundial en el que la Unión Americana podría derrocar libremente a gobiernos nacionales y apoderarse de territorios y recursos extranjeros siempre que fuera en el interés nacional”.

En esa entrevista compartió su visión imperialista de la política de Estados Unidos. “Vivimos en un mundo, en el mundo real, Jake (el entrevistador de CNN), que se rige por la fuerza, que se rige por el poder. Estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”.

Esta idea confirma que la nueva política internacional de Estados Unidos ahora ya no pretenderá encubrir sus ambiciones de poder y afirmación mundial con el pretexto de llevar la democracia y el orden liberal a ciertos países o para derrocar a un gobierno que tiene “armas de destrucción masiva” como se pretextó para invadir Irak en 2003. Cínicamente reconocen que invadieron Venezuela para quedarse con su petróleo.

Y ahora las opciones que se barajan de posibles nuevas intervenciones se ciernen sobre Groenlandia, Colombia y, desgraciadamente, México. Con el pretexto del narcotráfico, aunque ya sabemos que eso vil encubrimiento. Para entender el grado de riesgo que existe para nuestro país basta pensar que hace un año ni siquiera era tema de conversación pública la posible intervención de Estados Unidos en México, pero ahora no sólo es materia de conversación, sino que incluso es alentada miserablemente por algunos actores políticos solo por su odio visceral al Gobierno en turno. La amenaza es real y nadie debería aplaudir el imperialismo rapaz de Estados Unidos, sino condenarlo.

rubenmartinmartin@gmail.com

Temas

Sigue navegando