Ideas

Hay esperanza, pero no milagros

En Jalisco ya están haciendo cuentas alegres con la nueva fábrica de moscas estériles del Gobierno federal construida en Chiapas. Todavía nadie sabe cuántos millones aterrizarán en el Estado, pero el secretario de Agricultura, Eduardo Ron, mantiene la fe: entre las moscas, las capacitaciones, la detección oportuna y la atención inmediata, el gusano barrenador terminará rindiéndose ante el ganado.

Eso sí, el optimismo viene con letra chiquita. El propio funcionario admite que la plaga no desaparecerá de un día para otro y que la solución de fondo está en manos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria. En otras palabras: hay esperanza, pero no milagros.

Por lo pronto, las moscas ya tienen plan de vuelo. Falta comprobar que el gusano también reciba el memorándum. 

***

Nos cuentan que, si alguien dudaba de la buena relación entre México y Estados Unidos, bastó inaugurar la mencionada fábrica de moscas para despejar cualquier sospecha.

La Presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó el corte de listón de la planta de insectos estériles contra el gusano barrenador para presumir que el diálogo bilateral goza de cabal salud.

Entre moscas, discursos y agradecimientos a Donald Trump, al embajador y a funcionarios estadounidenses, el mensaje fue claro: la cooperación vuela alto.

Lástima que el gusano no parezca tan impresionado. 

Al menos, quedó demostrado que, cuando de insectos se trata, la diplomacia sí encuentra terreno fértil.

***

El próximo 20 de julio no sólo habrá una misa multitudinaria en el Santuario de los Mártires. También será la gran celebración por los 50 años de ministerio sacerdotal del cardenal José Francisco Robles Ortega, quien llegará al medio siglo de servicio rodeado de fieles, obispos y, seguramente, muchas felicitaciones. Lo curioso es que, mientras se organizan los festejos, en los pasillos eclesiásticos continúa la misma pregunta de hace meses: ¿Y el relevo?

Robles Ortega presentó su renuncia al cumplir 75 años de edad, como marca el reglamento, pero en Roma parecen aplicar el viejo principio de “no hay prisa”. El Papa León XIV aún no la acepta, así que el cardenal sigue al frente... y la sucesión continúa en modo de espera divina.

Temas

Sigue navegando