GDL se extrañará el resto del Mundial
En los 15 días que Guadalajara fue, por tercera ocasión, sede mundialista desde el 11 de junio que inició esta justa deportiva internacional y cuando aquí jugó Corea contra los checos, hasta el viernes pasado que se dio el cuarto y último partido asignado al gran Estadio de las Chivas entre España y Uruguay, de ninguna otra de las 15 sedes de México, Canadá y Estados Unidos se habló tanto en el mundo como de nuestra Perla Tapatía.
Y esta vez, para fortuna de todas y todos los que aquí vivimos, fue una cara muy distinta a la que todo el mundo vio casi cuatro meses antes, cuando el 22 de febrero se detuvo en Tapalpa al líder del Cártel Nueva Generación, que desató cientos de ataques de las milicias del narco en nuestra ciudad, en Jalisco y otras Entidades de la República, que prendieron los focos rojos de los organizadores del Mundial y los hicieron pensar en reconsiderar la sede.
El Mundial en Guadalajara nos duró cuatro partidos en dos semanas y un día, pero nos puede durar mucho más hacia el futuro, por todo lo que nos puede traer y significar que el mundo haya conocido nuestro inigualable rostro festivo y el enorme espíritu hospitalario que mimó por igual a coreanos, checos, colombianos, congoleños, españoles y uruguayos, que “volaron” junto con nosotros en plazas y avenidas colmadas de música, diversión y fraternidad.
Mención aparte merece la recepción, el cobijo y el respaldo que tuvo aquí la Selección Mexicana, que incendió aún más las emociones tapatías por haber tenido aquí por primera vez un partido oficial mundialista el jueves 18 de junio que quedará marcado en la historia de la ciudad. Así como los conciertos masivos y gratuitos de Maná, y de Alejandro Fernández “El Potrillo”, sus hijos Camila y Alex, a los que acompañaron Julión Álvarez y Alfredo Olivas, con cifras récord de 170 mil y 270 mil asistentes en nuestra Glorieta Minerva. Así como el regreso a su casa en el Conjunto de Artes Escénicas de la Universidad de Guadalajara, del gran tenor español, Plácido Domingo.
Qué bueno que el rey de España, Felipe VI, y el gobernador Pablo Lemus, se pudieron reunir y hablar de proyectos futuros para Jalisco, en medio de una ciudad y un Estado en calma y sin mayores sobresaltos pese a tantos festejos multitudinarios.
Qué bueno que el operativo policial de los tres niveles de Gobierno funcionó y los grupos delincuenciales no hicieron de las suyas; que los equipos de limpia de la ciudad cumplieron eficientemente su trabajo y ocultaron nuestra muy mala educación en el manejo de los desechos que generamos; que la Línea 5 haya tenido un buen debut; que las lluvias hayan respetado las grandes concentraciones en el estadio y en los conciertos, y en las avenidas que no inundaron; que bueno que el agua pestilente y turbia del SIAPA no llegó a los hoteles y arruinó la estancia a los turistas.
Por todo esto, Guadalajara es a partir del sábado pasado la sede que más se extrañará en lo que resta del Mundial.