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Entre Pablo Escobar y “Rico McPato”

Los agentes de la Fiscalía de Jalisco irrumpieron en la finca de Jardines del Nilo, en Guadalajara. No había nadie, pero encontraron estas pistas sobre José Fernando “N”, su morador: La casa contaba con un sistema de videovigilancia. En la entrada colgaba del muro la famosa foto del narcotraficante Pablo Escobar, sonriendo, tras su arresto en 1976.

La pared del fondo estaba enmarcada por una pintura estilo pop art de “Rico McPato”, también sonriente y con billetes verdes gravitando alrededor.

En el comedor había un televisor y una silla gamer junto a una mesa con varios objetos: una báscula gramera, dos municiones, la caja de unas jeringas desechables, una envasadora al vacío para sellar bolsas de plástico y chocolates.

Días después de este cateo, José Fernando “N” fue detenido por disparar contra un auto AVEO tras un incidente de tránsito en donde resultó herida Lucy, una menor de 5 años, que viajaba en el asiento trasero. El ataque ocurrió el 12 de abril en la Colonia Beatriz Hernández.

La investigación determinó que el agresor viajaba en un vehículo Corolla cuando en un semáforo alcanzó al conductor de otro auto con el que había tenido un altercado vial y le disparó en varias ocasiones. Una bala alcanzó a la menor en el abdomen.

Gracias a las cámaras del Escudo Jalisco C5, las autoridades siguieron la pista en su desplazamiento hacia el Norte de la ciudad.

Una vez identificados el vehículo y el agresor, el 17 de abril, sólo cinco días después del ataque y tras el cateo al domicilio antes referido, José Fernando “N” fue arrestado.

En anteriores columnas advertí del elevado número de altercados viales que derivan en un ataque con arma de fuego en la metrópoli. De 2019 a la fecha, la Fiscalía estatal ha documentado medio centenar de episodios de este tipo.

Por eso me interesaron las particularidades de este caso. Una duda que me inquietaba era justo esta: ¿quién es capaz de disparar tras un incidente vial?

El detenido, un joven de unos 30 años, vivía rodeado de objetos y señales que hacen suponer que detrás había una actividad relacionada con el narcomenudeo.

Sin embargo, hay una peculiaridad: los elementos culturales —“Rico McPato”, Pablo Escobar, jeringas, báscula— que rodean al sujeto detenido.

Estamos ante una forma de habitar el mundo a partir de un elemento identitario: el dinero y las drogas. Más concretamente, la acumulación desmedida de poder y riqueza como aspiración máxima.

Lamento no tener una conclusión más rotunda, pero infiero que una respuesta a la violencia vial que vivimos es una expresión de esa otra violencia extrema que genera el mundo del narcotráfico y el crimen organizado.

jonathan.lomeli@informador.com.mx

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