El “rumbo incierto” de Relaciones Exteriores
El reciente nombramiento de Roberto Velasco Álvarez -con apenas 38 anos de edad- como nuevo secretario de Relaciones Exteriores de México -después de la renuncia de Juan Ramón de la Fuente- provocó algunos cuestionamientos por parte de algunos enterados en asuntos de la Cancillería.
Aunque con experiencia como responsable de la jefatura de la Unidad para América del Norte desde el 2020 y como subsecretario para la misma región a partir de octubre del año pasado, algunos comentarios sugerían que habiendo otros funcionarios del servicio exterior mexicano con mayor experiencia u otros personajes de la vida pública con mayor visión, porque se le daba esa responsabilidad a Velasco Álvarez, señalando algunos que con la designación se estaba enviando un mensaje de “rumbo incierto” en la política exterior.
Y ese comentario de cierta incertidumbre se acrecentó durante el fin de semana, cuando en Barcelona, España, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, Alicia Bárcena, en la reunión de clausura de la Cumbre por la Defensa de la Democracia organizada por la Global Progressive Mobilisation, hizo uso de la palabra y pidió eliminar el derecho de veto de los 5 países -China, Francia, Federación de Rusia, Reino Unido y Estados Unidos- que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
El argumento de Alicia Bárcena es que “... ningún país, por muy poderoso que sea, puede seguir comportándose unilateralmente. Debemos eliminar de Naciones Unidas el veto que paraliza. La respuesta progresista debe ser global, solidaria y renovada… Hoy más que nunca, necesitamos una visión desde el progresismo, porque la democracia no se defiende sola”.
El razonamiento tiene su validez, lo que resulta extraño, es que sea la secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales de México la que haga el planteamiento, cuando la lógica nos podría decir que el pronunciamiento desde el gobierno mexicano debería provenir desde la presidencia o de la secretaría de Relaciones Exteriores.
Y no podemos decir que Alicia Bárcena no tiene las credenciales para emitir una postura de esa naturaleza. Por el contrario, es una persona de las más calificadas que tenemos en México. Ya ocupó la dirección de la Cancillería entre octubre de 20123 a enero de 2025, y antes -del 2008 al 20022, la gestión más prolongada en la historia de la institución-, fue Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas. Tiene toda la autoridad en el tema, lo que sale de contexto, es qué en su posición de ambientalista, asume una posición que le corresponde a otro secretario del gabinete o a la propia presidenta. De ahí, el “rumbo incierto” del que se habla en Relaciones Exteriores.
Usted, ¿qué opina?