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El golpe huachicolero que tardó en Tlajomulco

Tlajomulco de Zúñiga es un paraíso huachicolero que junto con municipios como Degollado, que es donde más ordeñas clandestinas a ductos de Pemex se hacen en el país, contribuye también a que Jalisco esté en segundo lugar en la incidencia de este delito, solo por debajo del Estado de Hidalgo.

Por eso el aseguramiento de al menos 30 tráileres con hidrocarburo en una pensión ubicada en la muy transitada Avenida Adolf B. Horn, en la Colonia Sendero Real, llevado a cabo el lunes por agentes federales de la Fiscalía General de la República (FGR), de la Guardia Nacional, y por soldados de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), tardó muchos años en llegar. 

Operaban a la vista de todos y hasta articularon una red de 20 viviendas ligadas a la operación de esta trama de tráfico de gasolina robada.

La indispensable red institucional de protección y complicidad corrupta (de autoridades federales, estatales y municipales, y sus corporaciones castrenses y policiales) de la que siempre han gozado los grupos del crimen organizado que desde hace años diversificaron su actividad delincuencial con las perforaciones al poliducto Salamanca-Guadalajara que atraviesan por el territorio de Tlajomulco, asomó el lunes que, tras el operativo, no hubo un solo detenido.  

Y es que basta hacer una revisión del historial de la actividad huachicolera en los últimos años para ver sus momentos de mayor crecimiento, y que colocaron a Tlajomulco como epicentro de este delito que deja ganancias ilegales multimillonarias.

De acuerdo a las cifras de Pemex, antes del 2010, los “piquetes huachicoleros” eran menores a una decena por año. El despegue de esa actividad delincuencial se da justo en ese año, que sólo se tiene la estadística estatal con 33 tomas clandestinas; en 2011 suben a 50; y en 2012 se eleva a 122. 

En 2013, ocurrió la primera gran fuga masiva provocada por una ordeña ilegal en Tlajomulco, que obligó a evacuar a cerca de seis mil habitantes de los fraccionamientos Chulavista y Lomas del Mirador. 

A partir de ese incidente las autoridades federales identificaron a este municipio como el segundo con mayor incidencia en el robo de hidrocarburo, solo detrás de Zapotlanejo. En el 2014 llegó a las 45 tomas y en 2025 llegó a las 240 tomas clandestinas. En lo que va de 2026, se cuentan ya 75 de estas acciones. Y se ha mantenido en los últimos años en el top 15 de los municipios con más ordeñas. 

Así que habrá que ver qué sucede después de este golpe a los huachicoleros, sin duda uno de los más grandes en la historia reciente de Jalisco, que ocurre en Tlajomulco, municipio gobernado por el partido Movimiento Ciudadano los últimos 16 años.

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