Ideas

El futuro…

Vaya postal política regaló el fin de semana el gobernador Pablo Lemus: junto a Luis Donaldo Colosio, Samuel García y Clemente Castañeda, presumió que en Jalisco se reunió “el futuro exitoso de la política mexicana”.

Y, bueno, tampoco hay que discutirle todo al gobernador. Tres de los cuatro tienen razones para mirar el futuro con bastante optimismo y hasta comprar agenda nueva.

El cuarto, sin embargo, enfrenta una curiosa encrucijada: puede ganar casi todo… o terminar perdiéndolo.

Si su esposa Mariana Rodríguez conquista la gubernatura de Nuevo León, Samuel tendría otros seis años de poder, reflectores, giras y, naturalmente, felicidad conyugal. Hasta podría volver a competir por la Presidencia en 2030.

Pero si la elección no sale como esperan, la película cambia de género. Entonces ya no serán los votos los únicos que importen: el Ministerio Público podría tener la última palabra. Porque le traen muchas ganas el PRI y el PAN en Nuevo León.

¡Ya veremos!

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El que anda en otro nivel es el alcalde Juan José Frangie. El fin de semana compartió un mensaje para presumir que quedó en primer lugar en el ranking de alcaldes. El resultado, dijo, es gracias a la confianza de las y los zapopanos. Y por 11 años de trabajar con una visión de continuidad.

Hasta ahí, todo muy institucional… pero el detalle está en el remate: “Porque Zapopan sigue, sigue y, si ustedes lo deciden, seguirá”.

La pregunta es: ¿A dónde seguirá el presidente? Porque si los números siguen sonriendo, la silla municipal quizá ya le quede chiquita.

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El que sigue metido en el debate sobre la regulación de las redes sociales es el subsecretario de Educación Pública, Ricardo Villanueva. Y vaya que encontró una forma bastante diplomática de entrarle al tema: ponerse a jugar.

Villanueva presumió el cierre de la Jornada Nacional de Juegos Tradicionales y celebró que miles de estudiantes hicieran una pausa a las pantallas para correr, convivir, imaginar y hasta aprender a perder.

¡Sopas! Eso último sí puede ser revolucionario en estos tiempos.

El mensaje parece sencillo, pero tiene jiribilla: mientras unos discuten cuánto y cómo regular las redes, Villanueva apuesta por recordarles a los chavos que existe vida más allá del celular.

Porque ninguna pantalla sustituye una carcajada, una carrera o un juego inventado con casi nada.

Ahora falta lo más difícil: convencer a los adultos de soltar también el teléfono.

Y ahí sí… ¡que empiece el juego!

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