El agua y el Mundial
A diferencia de los habitantes de otras ciudades del mundo, los tapatíos siempre hemos sabido que el agua “potable” que surte el organismo operador no debe beberse directamente de la llave, pero nunca dudamos en usarla para bañarnos, lavar ropa, alimentos y trastes e incluso enjuagarnos la boca con ese líquido que sale de nuestras tuberías.
Pero de que el agua no pueda tomarse a que ahora llegue turbia (color chocolate o hasta negra) y que tenga sabores desagradables y olores repugnantes es otro salto radical en la mala calidad del agua.
El problema no es nuevo y desde al menos unos años atrás se reportaba agua turbia u oscura en algunos puntos de la ciudad, como Colinas de La Normal durante las obras de construcción de la Línea 3 del Tren Ligero. Pero ahora los reportes vienen de cientos de colonias de la ciudad afectando a cientos de miles o incluso millones de tapatíos.
Y no es sólo que el agua huela a huevo podrido o a caño, o que sea desagradable bañarse o lavar trastes con agua color tejuino, sino que, gracias a análisis de muestras pagadas por los propios vecinos, sabemos que el uso de esa agua de mala calidad puede enfermarnos, ya sea de enfermedades gastrointestinales, de la piel o efectos más severos debido a que el agua que está surtiendo el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) contiene heces fecales, coliformes o incluso metales pesados.
Nunca en la historia de la ciudad el gobierno había provisto agua de tan mala calidad a los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Ni a tantos habitantes. Según un cálculo realizado por Juan Pablo Macías, especialista en temas hídricos, tan solo tomando en cuenta las quejas vecinales reportadas a través de la red social Twitter (X), hay afectaciones por mala calidad del agua en al menos 211 colonias donde habitan unas 754 mil personas, según el Censo de Población del INEGI en 2020. Es evidente que no todos los usuarios que reciben agua de mala calidad van a Twitter a subir su queja; muchos lo harán directamente a los canales que el SIAPA disponga para tal fin o muchos incluso ni siquiera hayan puesto una queja, por eso creo que no se exagera si se afirma que el agua de mala calidad está afectando a millones de tapatíos.
Desde que se intensificaron las quejas por agua de mala calidad, al comienzo del año, el Gobierno fue dejando pasar la crisis hasta que el gobernador actuó pidiendo la cabeza del entonces director del SIAPA, Antonio Juárez Trueba el pasado 23 de marzo. Al día siguiente el gobernador Pablo Lemus Navarro anunció la llegada del ingeniero Ismael Jáuregui Castañeda al frente del organismo. El nombramiento sorprendió a muchos puesto que Ismael Jáuregui venía de la dirección de Obra Pública de Zapopan sin experiencia directa en la gestión del agua. Pero el cambio alentó a muchos a que se pusiera remedio lo más pronto posible a la crisis del agua. Pero han pasado tres meses y en lugar de remediar la crisis, la mala calidad del agua sigue levantando quejas por toda la Zona Metropolitana de Guadalajara.
La crisis durará al menos otros dos meses, según anunció el lunes el presidente municipal de Zapopan, Juan José Frangie luego de hablar con el director del SIAPA (Frangie fue jefe de Ismael Jáuregui). Y en la entrevista banquetera que ofreció a los colegas de la fuente, Frangie respondió que la crisis del agua no tenía nada que ver con la organización del Mundial.
Pero justo creo que la organización del Mundial del Futbol, tanto en lo estrictamente deportivo, como en las distintas tareas de espectáculo y entretenimiento que se están ofreciendo en torno al negocio de la Copa, sí están quitando la atención y concentración del Gobierno para atender otros graves problemas, como la crisis del agua.
Si ya desde fines del año pasado era evidente que tanto para el gobernador como varios secretarios y alcaldes estaban centrando la atención en la organización del Mundial, en estos días de partidos de futbol es más que evidente que los gobernantes están en “mood mundialista” y aunque a diferencia del gobernador de Nuevo León, el de Jalisco no anunció que estaría de vacaciones hasta el término del Mundial, en los hechos Pablo Lemus es en este momento administrador en jefe de las necesidades y deseos que imponga la FIFA en lugar de atender los problemas que más aquejan a los tapatíos y a los jaliscienses. Un buen ejemplo es el anuncio que dio el lunes de que se instalarían más pantallas en La Minerva para ver los siguientes partidos del Mundial en esta semana, un mensaje que sale a la luz pública justo en la semana que aumentan las quejas por la mala calidad del agua. Y lo mismo sucede con otras graves crisis que afectan a los jaliscienses como es la crisis por desaparición de personas o la crisis forense.
Parece ser que antes que pan, se está poniendo el énfasis en dar circo a la población. Un buen ejemplo son las prioridades presupuestales para este año que destina 531 millones de pesos (mdp) para la Agencia Estatal de Entretenimiento, y apenas una cuarta parte a la Vicefiscalía en Personas Desaparecidas (135 millones de pesos). La mala calidad del agua puede esperar, por ahora que cante El Potrillo, que ruede el balón y a echar relajo en el Fan Fest. Y eso sí, a ver los partidos desde el palco VIP del Estadio Guadalajara.