Diputados y oposición en la crisis del agua
Los anuncios que hizo ayer el gobernador del Estado, Pablo Lemus Navarro, para atender las quejas inmediatas por la deficiente calidad del agua que está entregando el Sistema Intermunicipal para los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) desactivarán varias de las inconformidades que se habían generado hasta ahora. Acercar pipas con agua limpia, garantizar garrafones gratuitos y llevar plantas potabilizadoras provisionales a las colonias afectadas por el agua turbia o fétida, ofrecerá soluciones inmediatas, aunque no definitivas, a los consumidores perjudicados.
Pero además, al confirmar el mandatario que hoy 14 de julio se estará entregando en el Congreso del Estado el Plan Hídrico del Estado con las medidas de solución a corto, mediano y largo plazo, también se da un importante paso político para restar presión a un conflicto que le representaba al gobierno estatal una crisis creciente de credibilidad e inconformidad.
Los diputados de oposición que por ejemplo, respaldaron desde la Comisión legislativa de Hacienda una iniciativa para que 200 mil familias afectadas con la mala calidad del agua no paguen al SIAPA un solo peso de consumo durante el año 2026, seguro tendrán que modificar la argumentación para sostener su proyecto o definitivamente cambiar sus alcances y duración.
Además, las diferentes voces de legisladores que reclamaron que el Gobierno del Estado no les haya presentado el programa y tuvieran que enterarse por medio de redes sociales o medios de comunicación, pasarán de este reclamo al análisis puntual de las propuestas, con la consiguiente aprobación o rechazo.
Dicho de otra manera, en cuanto se apliquen las medidas anunciadas y se pase del rechazo a la discusión, se avanzará en la solución de una crisis con numerosas variables y soluciones múltiples que tomarán diferentes períodos de tiempo y exigirán esquemas graduales de cambios y reformas.
Se pueda adelantar con total seguridad que no habrá cambios inmediatos. La oposición política en el Congreso, muy en su papel y con objetivos que van más lejos que el solo problema de la calidad del agua, mantendrá cuestionamientos, se resistirá a lo que pida el Gobierno estatal, intentará reducir cualquier esquema de deuda y exigirá resultados más amplios, pero al menos ahora hay materia de discusión y no solo especulaciones lanzadas al aire.
Hay que anticipar también que la crisis del agua y el proceso para resolverla, se convirtió desde su inicio en un arma electoral que se utilizará constantemente en las campañas de la elección 2027, pero su efecto distorsionador se reducirá en la medida en que efectivamente, los afectados por la mala calidad del agua sean menos.
El otro aspecto fundamental en la resolución de este acertijo, lo proyectó también el gobernador Lemus Navarro al subrayar públicamente que el Gobierno federal no ha apoyado “ni con un centavo” ninguna de las obras proyectadas o los medios de solución. ¿Conseguirá el Gobierno estatal gestionar una cantidad determinada de recursos económicos que le hagan más llevadera la carga? Es un reto importante.
Y además, otro aspecto indispensable a considerar es la participación de los gobiernos municipales metropolitanos donde opera el SIAPA. La carga no puede ser sólo para el Gobierno estatal.