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Salud: entre el segundo piso y el sótano

La Presidenta y su equipo acaban de descubrir el hilo negro: entre la bodega de insumos y el hospital hay un abismo; no basta con comprar medicamentos para que lleguen a los pacientes, alguien tiene que llevarlos. Como en todo proceso logístico, ya sea el correo convencional, el suministro de insumos para la industria electrónica o la cadena de abasto de alimentos, lo más complicado y lo más caro es la última milla.

El problema que hoy se plantea el equipo de Claudia Sheinbaum es exactamente el mismo que existía en los años noventa. El secretario de Salud durante el sexenio de Zedillo, José Ramón de la Fuente, planteó a su equipo la necesidad de repensar el esquema de abastecimiento de los hospitales, pues las medicinas y los insumos se quedaban en las bodegas, donde caducaban, y pocos llegaban a los pacientes. Estudiaron el problema durante tres años y diseñaron un esquema de compra descentralizado en el que el proveedor no solo surtía, sino que también distribuía. El desabasto de medicamentos esenciales en los hospitales del sector salud se redujo de 50% a entre 10% y 20%, dependiendo del Estado. No era perfecto; era mejor.

Con la excusa del combate a la corrupción y armado de toda la soberbia que da el poder, López Obrador borró de un plumazo el esquema y regresó al viejo sistema de compra consolidada y federalizada, sin preguntar cuál era la lógica detrás del modelo que había aniquilado, a pesar de que Juan Ramón de la Fuente formaba parte de su equipo. La corrupción, por supuesto, no se acabó; sigue igual, pero el Gobierno federal tiene mayor control del presupuesto y concentra todo el poder. Gracias a esa decisión, regresamos a cifras similares a las de hace 30 años, no porque no se compren los medicamentos, sino porque estos no llegan a los pacientes. No es invento de la oposición: se lo dijeron a la Presidenta en su cara y ella, todos lo vimos, lo apuntó en su libretita.

Como en muchas otras cosas, en materia de salud Claudia Sheinbaum no ha podido colocar un ladrillo del autodenominado segundo piso de la Cuarta Transformación porque el primero se está cayendo a pedazos. En dos años de Gobierno, el nuevo equipo de salud ha intentado de todo para parchar un sistema de compras que hace agua y cuyo funcionamiento es hoy, junto con el aumento salarial, uno de los principales motivos de inconformidad de los trabajadores del IMSS, que exigen abastecimiento suficiente de medicamentos, material y equipo hospitalario.

Todo lo que dicen haber ahorrado con el sistema de compras consolidadas, y mucho más, lo tendrán que gastar en la logística para hacer llegar los insumos y medicamentos a los hospitales y para calmar los ánimos de los trabajadores del IMSS que, con toda razón, exigen condiciones mínimas para realizar su trabajo.

Felicitémonos: teníamos un enorme problema en el IMSS; hoy tenemos uno gigante. Teníamos un sistema de abasto de medicamentos corrupto; hoy tenemos uno igual de corrupto, pero mucho más ineficiente. Teníamos trabajadores de la salud cansados y sobrecargados de trabajo; hoy, además, están, con justa razón, muy enojados.

diego.petersen@informador.com.mx

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