El juego de las visas
Tiene razón Claudia Sheinbaum: Estados Unidos está jugando con el tema de las visas. Cada vez que ella dice algo que no les gusta, responden con una filtración en algún medio, de preferencia identificado con los demócratas (“Los Angeles Times”, “New York Times”, “CNN”). Ninguna de esas filtraciones es un misil que hunda el barco, todas son, sin embargo, situaciones incómodas para una presidenta que se ve cada día más insegura e incómoda en sus respuestas.
Ella misma lo dijo el domingo: si entregamos a uno, vendrán por más. La filtración a “LA Times” no hizo sino confirmar sus deseos. Pero la pregunta que se tiene que hacer la Presidenta no es cómo defiendo a los compañeros, sino si lo que conviene a Morena es necesariamente bueno para el país. La respuesta obvia para cualquiera que lo ve de fuera es que no, para ella, que está metida de cabeza en el discurso de la Cuarta Transformación, el partido, el país y el futuro son una misma cosa.
Con todo y confusiones, a estas alturas del partido el escenario de no entregar a Rocha e Inzunza parece muy complicado. La opción que tiene con ellos es detenerlos, meterlos en una jaula de oro en México, y entretener lo más posible el juicio de extradición. No les va a costar trabajo, si algo sabe hacer la justicia mexicana es justamente eso. En el inter de los tiempos de la justicia lo que toca es negociar un límite a la persecución de políticos vinculados al crimen organizado. No les va a costar trabajo, pues si algo sabe hacer la justicia pragmática, es ser pragmática, están lejísimos de ser unos puristas, todo lo contrario, todo el tiempo están negociando. La otra vía, la del no pasarán, solo asegura un enorme desgaste y a la postre no quedará títere con cabeza.
Si la Presidenta tiene claro que quedarse sin hacer nada contra los políticos vinculados al crimen organizado no es opción, lo que sigue es decidir qué delitos y qué nivel de involucramiento es el que va a castigar y cuándo y a quién va a entregar. Mantener el discurso de que, por el bien del movimiento, primero los cuates de AMLO, le terminará costando muy caro.
Para algunos la pregunta es si la Presidenta tiene el poder y la fuerza para entregar y procesar a un puñado de gobernadores sin que haya una rebelión en la granja. La pregunta en realidad es qué pasa si no lo hace. Defender a los gobernadores señalados lejos de fortalecerla la debilita y actualiza en la mente de la clase media la imagen de un narco gobierno y por lo tanto un narco partido. Decidir ella cómo y quién participa en el juego de las visas no solo afianza su poder dentro de Morena y frente a sus gobernados, sino que la hará más poderosa de cara al Gobierno vecino.