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Agua: transparencia y claridad

El adelanto de campañas que hace Morena, lo hemos dicho una y otra vez, es ilegal, aunque el INE haya preferido callarse y someterse. Que el Gobierno de MC en Jalisco le haya regalado a Morena una campaña adelantada con el tema del agua sucia nada tiene que ver con las autoridades electorales y, si me apuran, ni siquiera con los de Morena; a ellos el agua puerca les cayó del cielo.

Lo que hemos visto estos últimos días es tan solo una probada de lo que serán las campañas el próximo año. Morena no necesita más que exhibir la calidad del agua que llega a las casas y recomendarle a la gente que salga a manifestarse. No tiene que movilizar; basta con encauzar.

Recibir agua sucia un día o una semana es razón suficiente para enojarse. Meses de agua sucia son una tragedia para cualquier familia. La afectación no es menor. Se dañan los aparatos electrodomésticos y la ropa y, sobre todo, se pone en riesgo la salud. La decisión de dejar de bombear el agua que llega por el canal de Las Pintas, la fuente contaminada -aunque seguimos sin saber quién la contamina-, y hacer tandeos, como lo anunció ayer el gobernador Pablo Lemus, es la mejor decisión, aunque quizá llegue un poco tarde. Esos 2.5 metros cúbicos por segundo que dejará de surtir el SIAPA representan cerca del 20 por ciento del agua que consumimos. Por supuesto que todos podríamos vivir con menos agua; sin embargo, no es solo un tema de sumas y restas. Sacar esa agua del sistema hará que deje de contaminar la que sí está correctamente potabilizada, pero también significará una reducción de presiones que puede generar aguas turbias y los mismos tandeos provocarán que se vacíen tinacos y aljibes que muy probablemente tienen sedimentos que se van a mezclar con el agua limpia. Habrá, por supuesto, colonias más afectadas; las más altas sufrirán por la falta de presión. Por más que se quiera, los tandeos no serán equitativos.

No habrá, pues, un día mágico en que el agua salga transparente como si nada hubiera pasado. Los problemas seguirán, pero siempre será mejor tener poca agua que poner en riesgo la salud. La pregunta sigue siendo cuándo el sistema estará en condiciones de surtir agua limpia y en cantidad suficiente. Evidentemente, para las autoridades hay una prioridad y es la elección. Para los ciudadanos la prioridad es otra: certeza.

Frente a la turbiedad del agua, los tapatíos merecemos más transparencia y un poco más de claridad en la información, porque lo que está en juego no es la elección de 2027 -esa será una decisión coyuntural-, sino la salud y el futuro de la calidad de vida en esta ciudad.

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