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Día de Iberoamérica: el trabajo empieza hoy

Ayer, 19 de julio, celebramos el Día de Iberoamérica. Una fecha para recordar todo lo que nos une, pero también para preguntarnos qué estamos haciendo con ese legado que suma siglos de historia, pero, sobre todo, comparte un futuro común. Porque una comunidad no se mide por sus conmemoraciones, sino por su capacidad de actuar al día siguiente. Y hoy, 20 de julio, como todos los días del año, desde el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica, seguimos trabajando para transformar nuestra identidad en una agenda común de crecimiento económico e impacto social.

En 2023 escribí que Iberoamérica importaba más que nunca en el mundo. Tres años después, aquella afirmación es todavía más real, aunque ahora implica también una responsabilidad. Vivimos un escenario internacional más fragmentado, marcado por tensiones, barreras comerciales y una fuerte competencia por la energía, los recursos y el talento. En este nuevo orden, Iberoamérica dispone de activos extraordinarios. Un potencial que, entre todos, debemos transformar en influencia.

Porque no podemos conformarnos con ser necesarios para los demás. Debemos decidir qué queremos ser para nosotros mismos. Durante demasiado tiempo hemos presentado este espacio como una promesa; y ha llegado el momento de convertirlo en una realidad capaz de gestionar su diversidad, alcanzar acuerdos y permitir que sus 22 países ganen escala. Iberoamérica está preparada para dar un paso al frente; para dejar de ser un actor secundario y, además de voz, tener capacidad de decisión.

Contamos con empresas preparadas para competir globalmente, recursos esenciales para la nueva economía, una población joven y creativa y una posición estratégica entre el Atlántico, el Pacífico, Europa y Norteamérica. El siguiente paso es transformar estas fortalezas en productividad, inversión, desarrollo sostenible y empleo de calidad.

Para conseguirlo, debemos consolidar un entorno que permita atraer inversiones a largo plazo, emprender, generar puestos de trabajo y retener talento ofreciendo a los jóvenes la posibilidad de construir su propio futuro.

Contar con gobiernos que confíen en los empresarios facilitará el camino. Para ello resulta imprescindible ensanchar los espacios de diálogo entre el sector público y el privado. Los gobiernos necesitan un tejido empresarial sólido para financiar el bienestar, impulsar la innovación y sostener el empleo. Las compañías, por su parte, requieren instituciones eficaces, transparencia, seguridad jurídica y reglas estables. Son aliados esenciales para que toda la sociedad avance.

Los empresarios iberoamericanos asumimos, por tanto, una responsabilidad que trasciende la de nuestras propias compañías. Debemos conectar mejor la región mediante la inversión, las infraestructuras, la tecnología y el conocimiento; y fortalecer cadenas de valor comunes. Una idea que en CEAPI vinculamos con el desarrollo y expansión de las empresas multiberoamericanas: un nuevo concepto para una nueva categoría; la de compañías que nacen en nuestros países, se expanden por toda la comunidad iberoamericana y están preparadas para competir a escala global. Cada negocio que cruza una frontera iberoamericana crea vínculos, nos invita y nos enseña a creer en un futuro común, y nos permite crecer juntos.

Pero el crecimiento pierde su sentido si no llega a las personas. Es necesario combatir la informalidad, ampliar las oportunidades para mujeres y jóvenes, preparar a las nuevas generaciones y utilizar la inteligencia artificial para elevar la productividad sin profundizar las desigualdades. El avance económico solo es sostenible cuando se traduce en bienestar social. Los empresarios de CEAPI sabemos que un modelo económico sólido y resiliente que facilite el desarrollo económico y aporte más recursos para mejorar los servicios públicos es el mejor antídoto a populismos y extremismos.

El próximo noviembre -los días 8 y 9-, la XXX Cumbre Iberoamericana reunirá en Madrid a los 22 países de nuestra comunidad. Será una ocasión para demostrar que Iberoamérica conserva una capacidad de diálogo cada vez más escasa en otras partes del mundo. Su éxito, como señalaba al principio, no dependerá únicamente de las declaraciones, sino de los compromisos y de los proyectos compartidos en los que comencemos a trabajar al día siguiente.

En definitiva, el Día de Iberoamérica nos invita a celebrar que Iberoamérica no será una potencia únicamente por los recursos que posee, sino por aquello que sea capaz de hacer unida. La celebración del día de Iberoamérica fue ayer. El trabajo empieza hoy.

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