¿Desmotivado ante el presagio de derrota?
Ayer, el presidente Donald Trump -en la víspera de las elecciones intermedias de hoy, en donde se juega prácticamente su futuro político- se paró en medio de uno de los lugares más icónicos de la capital estadounidense, en el National Mall -donde se concentran la Casa Blanca, el Congreso y los monumentos de Lincoln y Washington-, y cuando se esperaba que apelara fehacientemente a los votantes para apoyar a los candidatos republicanos que están las boletas electorales, y de esa manera evitar que los demócratas tomen el control legislativo y se conviertan en un “obstáculo” a su proyecto “Make America Great Again”, sorprendió a todo mundo y se enfocó en la remodelación del estanque reflectante que tenía a su espalda. Habló de lo que su administración invirtió en la obra y echó culpas a las administraciones de Joe Biden y Barak Obama por el abandono en que se encontraba en su mantenimiento.
La baja percepción de aprobación que tiene entre los ciudadanos, los elevados costos de vida que se le reclaman provocados por una injustificada guerra contra Irán o las encuestas que no favorecen a los republicanos en las elecciones claves de hoy, pasaron a segundo término y lo más importante estaba centrado en las fugas que tenía el estanque y los colores del agua que eran provocados por la contaminación.
CNN, la principal cadena de noticias por televisión -no afín a Trump- no transmitió el mensaje del presidente; la edición digital del periódico The New York Times -en los siguientes minutos después del discurso- ni siquiera lo mencionó en sus titulares; The Washington Post, apenas le dedico -con letra chiquita- un encabezado que decía: “En su discurso de víspera de las elecciones de mitad de mandato, Trump se centra en las renovaciones”, y The Wall Street Journal destaca que Trump puso “puso énfasis en sus proyectos de renovación y construcción, mientras los candidatos de todo el país presentaron argumentos finales ante los votantes”.
Aunque las pesimistas encuestas para los republicanos -y en contra de Trump- pueden fallar, los argumentos que se puedan usar a horas de la votación parecen inútiles. De los aproximadamente 240 millones de votantes elegibles que hay en el país vecino, en los pasados comicios del 2024, sólo se registraron alrededor de 174 millones. Y este año, casi 60 millones ya lo hicieron por correo, lo que significa que una tercera parte -como nunca en la historia- ya emitieron su “veredicto”.
Sin embargo, de Trump se esperaba ayer un mensaje de último minuto lleno de “furia”, empuje y motivación -muy a su estilo- para impulsar a sus candidatos, pero fue lo contrario, fue tibio, posiblemente desmotivado por el presagio de derrota que se anticipa y el futuro que le depara.
Usted, ¿qué opina?