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¡Con razón estamos como estamos!

La Presidenta Claudia Sheinbaum dijo el sábado en Mérida, Yucatán, que las visitas que está realizando a los hospitales y clínicas del IMSS-Bienestar en todo el país es porque “estoy escuchando de manera directa a los directores de hospitales, a médicos, a los pacientes, para poder ayudarle a todo el gabinete de salud a ver cómo resolvemos los problemas”. ¿En serio? ¿Tiene que visitar la mandataria personalmente las instalaciones para saber cuál es el problema?

Señora Presidenta, es muy fácil. Solo pregúntele a alguno de los 22.7 millones de trabajadores que están afiliados al IMSS -más sus familiares, que suman 78 millones de pacientes- y los 53.2 millones de personas que no cuentan con seguridad social tradicional y que “reciben” atención a través del programa IMSS-Bienestar, que saben “de sobra” que los servicios médicos están rebasados; que no hay médicos, insumos ni medicinas suficientes para atender las necesidades básicas.

Señora Presidenta, no tiene que hacer tanta faramalla, perder el tiempo ni hacer perder el tiempo al personal en los hospitales o clínicas que visita, donde tienen que “maquillar” las instalaciones para atenderla y aparentar que todo funciona “sobre ruedas”. Los problemas ya sabemos cuáles son, solo falta que en el Gobierno federal se aplique y haga trabajar las cosas como deben de ser.

En la misma declaración del sábado, la Presidenta dio a entender que el desabasto en los servicios de salud se debe a “los procesos burocráticos, que tenemos que simplificar al máximo, porque lo tenemos que atender es la salud, no la burocracia… (y) si hay corrupción, nunca hay resultados”. Otra vez, ¿en serio, por eso faltan medicinas? Y ahora, a los problemas de servicios se han agregado las manifestaciones callejeras -lo que nos faltaba- con las demandas salariales que vienen a agravar el panorama de salud.

La realidad es que México se ubica en el lugar 72 entre los sistemas de salud en el mundo -según el último reporte de US News and World Report, lo que significa 68 posiciones abajo de Dinamarca, que era lo que nos habían “ofrecido”-, en el número 20 en cuanto a eficiencia en salud -de acuerdo con Bloomberg- y en los últimos lugares en cobertura de salud entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), dice un reporte del organismo. Y si a todo eso agregamos que la máxima autoridad del país culpa disque al burocratismo y a la corrupción por el retraso en que nos encontramos -cuando el problema es de ineficiencia-, ¡con razón estamos como estamos!


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