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Con Miller, ¡agárrense!

Después de la derrota electoral republicana del martes pasado -que representó el peor revés político para Donald Trump-, muchos expresaron la percepción de que el resultado en las urnas significaría -en el futuro inmediato- un cambio en muchas de las medidas extremas que la actual administración ha implementado en los últimos meses, por la falta de apoyo legislativo al tener los demócratas un mayor control sobre el Congreso. Sobre todo -en opinión de algunos- se esbozó la posibilidad de que podrían acabarse los feroces ataques en contra de la población migrante, sin embargo, surgen dos impedimentos, uno legal y otro operacional de liderazgo, que nos dicen todo lo contrario.

El legal, es que el Congreso de los Estados Unidos solo interviene en formular y definir las leyes y políticas migratorias, mientras que el Poder Ejecutivo -el presidente y las agencias federales- son los encargados de hacerlas cumplir, dentro los límites de a ley y sin extremismos -no como está sucediendo en la actualidad-, donde se ha llegado a violar los derechos de los perseguidos y hasta causar la muerte de personas inocentes. Y el operacional de liderazgo, de quien ordenó los operativos y en la dimensión en que se apliquen.

En este segundo aspecto, primero está la ya muy conocida animadversión de Trump a los migrantes, y segundo, el nombramiento de ayer del nuevo Chief of Staff (Jefe de Gabinete) de la Casa Blanca, que recayó en Stephen Miller -quien era subjefe de la misma oficina, bajo Susie Wiles, quien ayer renunció al cargo-, a quien se le conoce en los medios políticos de Washington como el “arquitecto” o el “cerebro de las políticas migratorias” y de la ideología ultraconservadora de la administración, quien ha diseñado medidas extremas, como son la superación de familias migrantes y ponerse como meta el alcanzar los 3,000 arrestos diarios de indocumentados, para conseguir “la meta” de un millón anual.

La “recomendación” de Miller el año pasado, fue que se ordenara a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), “simplemente salgan y arresten ilegales” -según publicó The Wall Street Journal-, y que bajo esa política se han cometido una serie de atropellos.  

Hoy, con la mentalidad extremistas de Stephen Miller al frente del Gabinete de Trump, controlando la agenda presidencial, supervisando el personal, dando la asesoría política y manejando las estrategias, además con el poder de negociación e interlocución, no se esperan cambios positivos en la aplicación de muchas medidas, por el contrato, se espera que se radicalicen, muy a pesar de mayoría demócrata en el Congreso. Así que, ¡agárrense!

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