CNDH: protegiendo al Ejército
Si algo quedaba de credibilidad en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) que dirige Rosario Piedra Ibarra, esta se ha extinguido por completo con la recomendación 208VG/2026 que acaba de hacer pública el jueves 9 de julio, pero que tiene firma desde el pasado 2 de julio. Es una recomendación “reivindicatoria de la lucha de las víctimas directas e indirectas de los hechos ocurridos en Iguala, Gro., el 26 y 27 de septiembre de 2014, y de las deficientes investigaciones de los mismos”, es decir, sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa ocurrida hace casi 12 años. A pesar de la importancia del documento, la recomendación no fue presentada en un informe especial o rueda de prensa como cabría esperar, sino dada a conocer en un comunicado de cuatro páginas y escasa difusión en redes sociales de la CNDH.
Contrario a lo que han afirmado los padres y madres de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos y ha quedado establecido en varios informes tanto oficiales como independientes, esta recomendación de la CNDH exculpa al Ejército de cualquier participación en los hechos y cuestiona la conclusión a la que llegaron millones de personas que se movilizaron en solidaridad con los estudiantes desaparecidos cuando gritaban la consigna “fue el Estado”, pues concluye que pudo “haber conducta irregular cometida por personas servidoras públicas en el ejercicio de sus facultades”, pero no una “acción de Estado”.
En el documento de 867 páginas se explica que esta recomendación nació a petición expresa de los padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos que le pidieron a la presidenta de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra, en enero de 2020, que revisara la recomendación 15VG/2018, emitida en otra administración y que hacía eco de la llamada “verdad histórica” emitida en el Gobierno del priista Enrique Peña Nieto.
Pero en esta recomendación cuestionó abiertamente la crítica a la llamada “verdad histórica”, y sostiene que su análisis se basa sólo en la búsqueda de la verdad y la justicia, bajo un principio “soberanista”.
Señala en su punto 583 (página 458): “Por eso sostenemos que, para encontrar la verdad llana, y la justicia, ha sido igual de nociva la narrativa de la ‘Verdad Histórica’, como la narrativa de la ‘AntiVerdad Histórica’. Porque mientras en la narrativa de la ‘Verdad Histórica’ se sostenía que la Normal de Ayotzinapa estaba infiltrada por grupos del crimen organizado, puesto que toda la carga estaba en estos últimos y en los policías municipales; en la narrativa de la ‘Anti-Verdad Histórica’, como la carga se ha querido trasladar al Ejército como una ‘acción de Estado’, luego entonces, éste tenía militares infiltrados entre los estudiantes y ese fue el detonante de los hechos. Lo planteó así el GIEI en su VI Informe: ‘la infiltración de los estudiantes de Ayotzinapa no era por el crimen organizado, sino por miembros del Ejército que ejercían su papel de informantes’”.
La recomendación 208VG/2026 es un cuestionamiento a los informes sobre la desaparición de los 43 que llevaron a cabo organismos nacionales e internacionales, como el GIEI. Cuestiona que la mayoría no revisaron toda la documentación: “Es el caso de muchas de las evidencias del Expediente de la Recomendación 15VG/2018 que, o bien no se analizaron del todo, o bien se usó la información de manera parcial, ocultando unos hechos y resaltando otros, convenientes a una narrativa. Y lo mismo podríamos decir de otros instrumentos de referencia, informes y documentos de ONG nacionales y extranjeras, del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de la propia Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorIDH), porque el objetivo de esta Recomendación no es crear una narrativa más, o replicar una de las existentes, sino abonar a la verdad y a la justicia, siempre con elementos comprobables y/o fundados”.
Si bien reconoce que se cometieron “diversas violaciones graves a los derechos humanos: al derecho humano a la libertad, a la integridad física y a la vida, por uso excesivo de la fuerza, así como violaciones al derecho a la verdad y a la justicia por una inadecuada procuración de justicia”, termina por exculpar al Ejército de una participación institucional y evita consignarlo como una crimen de Estado.
Además dedica decenas de páginas a cuestionar el origen y la participación de organismos no gubernamentales como el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, Serapaz y otros. Pero el énfasis más importante consiste en refutar la responsabilidad de las fuerzas armadas y termina por cuestionar y demeritar una de exigencias más sentidas de los padres y madres de Ayotzinapa: la entrega de 800 folios del centro regional de inteligencia de Iguala pues señala que la CNDH requirió dicha información a la Sedena, la cual le fue entregada.
En resumen, la recomendación 208VG/-2026 termina de reforzar el cambio de rumbo que tomaron los Gobiernos de la Cuarta Transformación en agosto de 2022 cuando dejaron de apoyar los esfuerzos de una investigación independiente (ya fuera por la comisión de la verdad que encabezó Alejandro Encinas o la Unidad Especial de la Fiscalía General de la República) y respaldó incondicionalmente a las fuerzas armadas. Con esta vergonzosa recomendación la CNDH termina de cavar su tumba y enterrar la pizca de reputación que pudiera quedarle.