La Presidenta más trumpista del mundo
A Donald Trump le encanta Claudia Sheinbaum. Lo presumen en los pasillos de la política mexicana. La elogia, presume su relación con ella, habla maravillas de su elegancia y su timbre de voz. No es para menos: la Presidenta de México le ha dado prácticamente todo lo que le ha pedido.
En público, Sheinbaum se rasga las vestiduras defendiendo la soberanía nacional. En privado, le ha ido entregando a Trump una concesión tras otra. El discurso es nacionalista. Las decisiones son trumpistas.
Si hacemos un recuento de los dos años de la dupla Sheinbaum-Trump, descubriremos que ella le ha dado todo lo que él le ha pedido, excepto a Rubén Rocha Moya.
Trump exigió que México frenara la migración. Sheinbaum desplegó 10 mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera norte. Hoy ambos presumen una reducción de 98% en los cruces migratorios.
Trump exigió resultados contra los cárteles y el gobierno de México cambió su política de seguridad: desapareció el “abrazos no balazos” de López Obrador y regresó la confrontación directa.
Trump pidió a los grandes capos y en tres remesas, el gobierno de Sheinbaum le entregó a 94 objetivos prioritarios.
Trump puso a prueba al gobierno de México enviándole la ubicación exacta del narco más peligroso: Nemesio Oceguera “El Mencho”. El Ejército mexicano actuó de inmediato y lo abatió.
Trump demandó combatir el fentanilo. Sheinbaum ha desmantelado hasta el momento 2,800 narcolaboratorios, de los que su antecesor AMLO decía que no existían.
Trump exigió cerrarles el paso a los productos chinos. Sheinbaum impulsó aranceles de hasta 50% a numerosas mercancías de China. La propia Presidenta reconoció que México está comprando menos productos asiáticos y más estadounidenses. Es exactamente lo que quiere Washington.
Trump exigió revisar las reglas comerciales. México aceptó discutir decenas de obstáculos y barreras que Estados Unidos considera perjudiciales. Primero eran 54 exigencias. Después se convirtieron en casi 90. Lo informó la propia Presidenta. Su gobierno se ha dedicado a buscarles solución.
Trump quiso negociar por separado con México y Canadá, debilitando el frente común del tratado trilateral. México ya está sentado en esa mesa bilateral. Por lo que adelanta la prensa americana, estamos a punto de que se anuncie un acuerdo comercial bilateral. No el TMEC, como quería Sheinbaum. Sino sólo México-Estados Unidos, como quiere Trump.
Hasta en el congelamiento de cuentas bancarias de personas señaladas por Estados Unidos, la Presidenta ha terminado acompañando decisiones de Washington, aunque después proteste por las formas.
La lista de concesiones es impresionante. Sheinbaum le ha dado todo a Trump... excepto a Rocha. Ahí la Presidenta ha trazado, hasta ahora, una línea roja.
Con este récord, Trump opta siempre por elogiar a la Presidenta en lo personal aunque descalifique a su gobierno en lo profesional. No necesita pelearse con una Presidenta que, al final, le concede tanto.
Lo que llama la atención es que una Presidenta que ha sido tan flexible con Trump en prácticamente todo, se vuelva intransigente cuando se trata de un gobernador de Morena. La soberanía nacional no apareció ni con los 10 mil soldados en la frontera, ni con el cambio de política de seguridad, ni con las exigencias comerciales. La soberanía apareció hasta Rocha Moya.
Sheinbaum está ejecutando una política exterior mucho más alineada con los intereses de Donald Trump de lo que sus discursos permiten reconocer. La soberanía se invoca en las mañaneras. Las concesiones se negocian por teléfono.
carlosloret@yahoo.com.mx