Ideas

Bandazos presidenciales

De tan desconcertantes, los titubeos y bandazos de la Presidenta Claudia Sheinbaum parecieran ser parte de una estrategia deliberada en este, el momento más crítico y tenso de la relación bilateral con Estados Unidos, de la historia reciente de México.

Si el lunes deslindó, inexplicablemente, al presidente Donald Trump de estar detrás de la ofensiva del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que reclamó airadamente a los grupos de la ultraderecha en su discurso del domingo pasado en el Monumento a la Revolución, ayer volvió a tensar aún más la relación al exigir al embajador Ronald Johnson no entrometerse en asuntos políticos internos de México y limitarse a temas de cooperación bilateral. 

El reclamo Presidencial vino luego de que en redes sociales Johnson comentó que la lucha contra los cárteles debería unir a ambos Gobiernos en lugar de generar divisiones políticas. 

No sólo eso. Sheinbaum hizo un llamado a los funcionarios y legisladores mexicanos a actuar sin temor ante posibles sanciones migratorias estadounidenses.

La respuesta no se hizo esperar, y el diplomático estadounidense replicó a esas críticas de la Presidenta ayer mismo al insistir que “la lucha contra los cárteles debería unirnos, no dividirnos”, ya que los ciudadanos de ambos países merecen vivir libres de violencia, corrupción y la intimidación asociadas al crimen organizado.

Este intercambio de opiniones recordó el episodio del rompimiento de Andrés Manuel López Obrador con el entonces embajador de EU, Ken Salazar, en julio del 2024, luego del rapto del capo Ismael “El Mayo” Zambada. A los constantes reclamos de AMLO porque EU no aportaba información para esclarecer esa detención, Salazar reviraba diciendo que lejos de reprochar, ambos países debían “celebrar” esa aprehensión. A su llegada a Palacio Nacional el primero de octubre de ese año, Sheinbaum mantuvo la distancia y ofreció al Embajador comunicación pero sólo con el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). 

Esta relación pendular, de disposición a la cooperación a la postura de reclamo como la de ayer, parece una decisión y una estrategia de alto riesgo del círculo cercano a la Presidenta, para empezar, por la relación asimétrica y de desventaja que, en todos los sentidos, tenemos con ese país vecino.

Desde luego son condenables los afanes expansionistas e injerencistas del gobierno de Donald Trump, al que Sheinbaum excusa, y como mexicanos debemos rechazarlos.

Pero también habrá que reconocer que el discurso de defensa de la soberanía nacional que ha asumido como argumento central la Presidenta, no se sostiene ni es consistente ante toda la impunidad de la que gozó siempre en México el Cártel de Sinaloa, por lo que Estados Unidos pidió la detención del gobernador Rubén Rocha Moya, y nueve funcionarios y exfuncionarios, tres de los cuales ya se entregaron a la justicia estadounidense.

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