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Aspectos generales de las finanzas públicas regionales

Es evidente que, para los grandes organismos internacionales —y en esto puedo hablar incluso de la CEPAL—, los ingresos públicos se han mantenido relativamente estables; sin embargo, hay una gran heterogeneidad y una evidente dificultad para incrementar el nivel de recaudación tributaria en los últimos años en la mayoría de los países. En el Caribe destaca el dinamismo de los gastos de capital por los esfuerzos de reconstrucción tras el paso de fenómenos naturales. Las cuentas fiscales de los gobiernos subnacionales se estabilizaron, pero mantuvieron una gran dependencia de las transferencias de los gobiernos centrales, equivalentes a las entidades federativas.

Lo anterior ha sucedido en México, donde la mayor parte de los recursos fiscales los tiene el Gobierno federal, que los reparte vía participaciones a las entidades federativas y que, incluso, en el pasado favorecía a unos cuantos estados, hasta que se hicieron reformas al propio sistema de distribución, en la época en que me tocó participar tanto en la Secretaría de Hacienda como en la propia Coordinación Fiscal, representando a todas las entidades federativas.

Con el tiempo se ha observado una aparente estabilidad en algunos países y hemos visto que han tenido que tomar medidas tributarias y de restricción del gasto público. En algunos casos, se aplicaron reducciones al gasto salarial del sector público, ajustes en materia salarial y medidas para enfrentar el pago del servicio de la deuda, así como reducciones salariales en términos reales.

Si bien las deudas estatales de muchos países se mantienen por debajo de los niveles registrados antes de la pandemia, existe una elevada dependencia de las transferencias de los gobiernos centrales, que constituyen el ingreso fundamental de las entidades federativas.

Se han realizado esfuerzos importantes en el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, particularmente al inicio de este siglo, con la voluntad oficial y el trabajo de los estados. Por otro lado, el trabajo con algunos países miembros de la OLACEFS ha permitido potenciar y maximizar los ingresos de algunos estados, así como lograr un mejor uso de los mismos.

Durante este tiempo, organismos como la CEPAL han trabajado en el fortalecimiento colectivo de la política fiscal, lo cual ha sido fundamental para entender la necesidad de avanzar en la consolidación de mecanismos de gobierno que aseguren una adecuada definición de prioridades de los estados.

Sí se registraron crecimientos interesantes en algunos países; por ejemplo, en los casos de Argentina, México y Perú. En cuanto a los tipos de impuestos, la recaudación del IVA mostró una tendencia al alza. No olvidemos que el IVA es un impuesto regresivo, que grava, independientemente del nivel de ingreso, tanto al más pobre como al más rico. La maestra Ifigenia Martínez, en su momento, hizo propuestas que publicamos en la UNAM y en el Colegio Nacional de Economistas, con reflexiones al respecto. En mi caso, que trabajé en la Secretaría de Hacienda durante muchos años, en la Coordinación Fiscal, también vimos aspectos que hoy podemos y debemos complementar.

En la época en que Francisco Gil fue secretario de Hacienda, esto repercutió positivamente en países como Brasil y Ecuador. En México y Paraguay se registraron mayores ingresos derivados de impuestos selectivos al petróleo. En el caso de México, la recaudación del IEPS aplicado a los combustibles fue un poco mayor que la de 2023, como resultado del retiro de ciertos estímulos y subsidios.

En suma, en América Latina se ha avanzado en la medición periódica del costo fiscal de las renuncias tributarias. Actualmente, en 18 países se publican informes oficiales que lo cuantifican. Sin embargo, dada la diversidad de marcos y métricas aplicadas, hay que ser prudentes al respecto.

brunodavidpau@yahoo.com.mx

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