Ideas

Reflexiones rumbo a la identidad nacional moderna mexicana

Es hora de que México reconfigure y fortalezca su identidad nacional. La polarización política, la apatía, los innegables efectos de la globalización y el creciente contacto con el extranjero han puesto en tela de juicio la identidad mexicana moderna. Resulta pertinente preguntarnos, ¿qué nos une como mexicanos actualmente?

El mestizaje vino a marcar el comienzo del desenvolvimiento de nuestra identidad. Somos el producto de la mezcla de diversas razas. Samuel Ramos y Octavio Paz consideran que nuestra identidad parte de un sentimiento de inferioridad desde la misma conquista y la colonización. Con el paso de los años, nos fuimos consolidando más y más como mexicanos. Nos independizamos en el primer cuarto del siglo XIX y hace poco más de un siglo sobrevivimos una revolución. Tras la revolución, México sufrió una crisis de identidad inmensa que aclamaba el surgimiento de una figura que brindara esperanza en el marco cultural. Esta figura sería José Vasconcelos.

Vasconcelos, nuestro primer Secretario de Educación Pública (1921-1924), tuvo la visión de darle al pueblo no solo educación, sino la educación que necesitaba. Durante estos años, México estaba pasando por un momento crítico para consolidar su identidad nacional tras la revolución. Vasconcelos estaba consciente del alto porcentaje de analfabetismo que existía en México, y por lo mismo tuvo la brillante idea de que la gente que no supiera leer, podría hacerlo por medio de murales. Se propuso desarrollar una nación mexicana donde ya existía un Estado, promoviendo para ello las artes en todo momento. Por medio de lo anterior, se desarrollaron los cimientos del movimiento del muralismo, mismo que sería impulsado por Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Clemente Orozco, entre otros.

¿En qué momento se desvaneció el movimiento del muralismo? Debemos retomar esta idea y adaptarla a nuestra sociedad actual por medio de las redes sociales. Los “murales” modernos pueden manifestarse por medio de expresiones cotidianas dentro de las redes sociales que enaltezcan amor y orgullo de lo que representa nuestro país.

El conjunto de estas expresiones por medio de las herramientas tecnológicas formarán, con el tiempo, un sentimiento de pertenencia fuerte en cada mexicano, aun en las minorías.

Los índices siguen siendo alarmantes, el porcentaje de analfabetismo en el país es de 4.4% en 2017 (oscilando en cuatro millones de personas). Por si fuera poco, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reportó en el 2016 que únicamente el 22% de los mexicanos entre 25 y 34 años accedieron a una educación media superior. Esto significa que poco más de dos de cada diez mexicanos tuvieron acceso a una educación hasta el nivel del bachillerato.

Hoy más que nunca, México necesita una identidad nacional fuerte. Tomemos el ejemplo de las elecciones presidenciales del 2018. Las diferencias ideológicas arraigadas han generado odio entre las clases sociales y visiones contendientes del proyecto-nación que se necesita. En un momento político tan denso, al encontrarse el país más dividido que nunca, no debemos descuidar lo que nos une como mexicanos.
La política debe servir como un medio que fomente la diversidad ideológica razonada y respetuosa, no como una excusa para ofendernos ni para catalogarnos unos a otros de una manera despectiva. Más allá de partidos políticos y convicciones ideológicas, somos mexicanos. Convirtamos el pluralismo ideológico dentro de la política en nuestra fortaleza, no nuestra debilidad.

México es su cultura, su gente, su abundante historia. Retomemos la idea de la creación de identidad por medio del arte, por medio del enaltecimiento de la diversidad ideológica respetuosa, de nuestra historia, de un sentimiento profundo de superación colectiva y tradiciones ricas. Luchemos no sólo por educación, sino por una educación en el modo que en realidad se necesita.

Nos corresponde ahora a nosotros la creación de un movimiento cultural con ideas innovadoras e incluyentes que le otorguen una identidad a los mexicanos. Para llevar esto a la práctica, se debe acudir a las herramientas tecnológicas. La herramienta más fuerte que tenemos en el 2018 son las redes sociales. Debemos usar los medios para reconfigurar la identidad nacional de una manera positiva.

Es hora de vivir en un México más incluyente, donde la identidad nacional vaya más allá de las clases sociales y las buenas intenciones.

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