Diplomático
Entre la incesante cascada de noticias sorprendentes que nos regala la administración estadounidense, debo reconocer que puede ser que Donald Trump encontró el significado de los beneficios diplomáticos. Esta fue la semana que Trump dio la bienvenida al presidente de Francia con gracia, calor y fraternidad; en los mismos días dio la bienvenida a la canciller alemana, Angela Merkel, a quien se negó a saludar de mano el año pasado, con una sonrisa y el tradicional saludo europeo.
Sin embargo, la semana también se llenó con la corriente caótica, incesante de noticias de una presidencia a diferencia de cualquier otra. Redactores de titulares y productores de televisión tuvieron que hacer malabares con las principales noticias, rebotando de las reuniones entre Trump y el presidente francés Emmanuel Macron a las increíbles acusaciones en contra de la campaña electoral de Trump, y por último los escándalos que encontraron la luz sobre el nominado a dirigir la asociación de veteranos. La noticia de que el entonces director de la CIA, Mike Pompeo, sostuvo una reunión con el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, las contradicciones y admisiones durante una entrevista con Fox News.
Las buenas noticias son que hasta hace poco la administración presumía que la diplomacia era para cobardes y perdedores.
Al final el pueblo americano presume su indiferencia. El sábado pasado, mientras en Washington, DC, se reunían los corresponsales a la Casa Blanca en su tradicional cena anual, el presidente recibía, con gusto, gritos que demandaban el Premio Nobel de la Paz. Lo acontecido en la península coreana habría sido inimaginable unos años atrás, pero creo que el cambio de postura en la dictadura norcoreana es más defensiva que pacífica.
Las buenas noticias son que hasta hace poco la administración presumía que la diplomacia era para cobardes y perdedores. Esta nueva postura del presidente puede ser productiva a pesar de lo que los demócratas piensen. El poder dialogar y negociar con información, coherentes y congruentes, es la única solución para los problemas que ha generado esta administración de los Estados Unidos en el contexto mundial.