Ideas

AMLO: fotos, mentiras y videos

Como la transformación ya no transforma, como el Gobierno ya no tiene ideas, como las palabras se gastan y se vuelven contra el que abusa de ellas, la Mañanera se convirtió únicamente en un tribunal ideológico del periodismo nacional. Como única respuesta y explicación al espionaje ilegal comandado por el secretario de la Defensa, Luis Crescencio Sandoval, el Presidente presentó una foto de Daniel Moreno, director del sitio Animal Político, en una ceremonia del Grito en Palacio Nacional en el sexenio de Felipe Calderón. 

Ante las críticas de columnistas como Carlos Marín o Joaquín López Dóriga, el Presidente “exhibe”, como si fuera pecado mortal, como prueba de algo ilegal, fotos de ambos saludando con emoción y cordialidad desbordada a Genaro García Luna. Él los llama “chayoteros”; ellos responden llamándolo “fascista” y “pendejo”; el Presidente inexplicablemente, lo presume. 

Los detractores de López Obrador suben, una vez más, la foto del Presidente saludando a la madre de “El Chapo” Guzmán como prueba de un pacto imaginario. Los amlovers contestan con la foto de un actor haciéndolo pasar por sobrino de Lorenzo Córdova, el presidente del INE. En otro tuit lo acusan de que su bisabuelo trabajó para Hitler y que incluso intentó desestabilizar al Gobierno de Lázaro Cárdenas. El nombre del juego es el desprestigio y el Presidente se convirtió en uno de los principales exponentes de este nuevo deporte nacional.

Es cierto, la agenda la pone el Presidente en la Mañanera. Lo grave es que al parecer al Presidente se le terminó la agenda. Ya no hay otra cosa de que hablar más que de los enemigos de la Transformación, del “Masiosare” nacional o internacional. El mismo Presidente que hace un año cantaba sus triunfos en la tribuna matutina hoy presenta como victorias morales las derrotas legales en el “Plan B”. El mismo López Obrador que estaba invicto en las Mañaneras perdió piso. A lo más que se había llegado era a algunos periodistas que lo habían puesto en predicamento, como fue el caso de Jorge Ramos cuando lo confrontó con las cifras de seguridad. Hace unos días la periodista Nayeli Roldán de Animal Político lo derrotó en casa, lo sacó de sus casillas, lo exhibió ante sus huestes con el espionaje del Ejército. 

El riesgo de una comunicación política basada en fotos, mentiras y videos es que, como quedó demostrado esta semana, la primera en la que el Presidente pierde realmente el control de la comunicación, tiene un límite. Da igual cuántas veces más exhiba a periodistas y medios en la Mañanera la frase “no somos iguales”, ya no significa lo mismo, ya no tienen la contundencia ni la certeza de hace unos años.

diego.petersen@informador.com.mx

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