Ideas

11 de septiembre, dos conmemoraciones

Ayer 11 de septiembre se conmemoraron dos acontecimientos separados en el tiempo y el espacio, pero unidos por el dominio imperial de un país. El primero fue el golpe de Estado en contra del presidente de Chile, Salvador Allende Gossens, el 11 de septiembre de 1973, y el segundo fue el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, al estrellar deliberadamente dos aviones que previamente habían sido secuestrados por presuntos terroristas de Al Qaeda, según la versión oficial.

Sobre el golpe en Chile, una coalición opositora integrada por militares, grupos políticos de derecha, la mayoría de la clase capitalista y el apoyo descarado del Gobierno de Estados Unidos (encabezado por Richard Nixon) provocaron un golpe de Estado en contra del Gobierno socialista de Salvador Allende. Desde meses atrás, la coalición anti-allendista interna y la actuación de grupos de la CIA provocaron caos político, huelgas, manifestaciones de distintos grupos que fueron aumentando la tensión y crisis política.

Comandados por el traidor general Augusto Pinochet, tras tomar cuarteles, estaciones de radio, infraestructuras de transporte, los militares bombardearon directamente el Palacio de la Moneda donde despachaba Salvador Allende, y quien finalmente se suicidó mientras las tropas militares ingresaban al palacio de Gobierno.

Durante el golpe de Estado y en los meses subsecuentes, la junta militar que se hizo del Gobierno se impuso mediante una violenta represión convirtiendo el Estado Nacional en una gran cárcel donde se torturó y ejecutó extrajudicialmente a cientos de detenidos acusados de apoyar al gobierno de la Unidad Popular. La dictadura militar de Pinochet dejó más de tres mil desaparecidos, entre ellos varias personas que fueron arrojadas al mar en los llamados vuelos de la muerte.

El golpe de Estado en contra de Allende fue alentado desde dentro por la derecha y desde fuera por Estados Unidos con el falso argumento de detener el avance del comunismo en América Latina. Junto a esta pretendida justificación, en lo más profundo el golpe de Estado en Chile sirvió al Gobierno estadounidense como un laboratorio para imponer las políticas neoliberales a escala de un país (habían arrancado en Nueva York). Se alentó desde Estados Unidos que los economistas de la Escuela de Chicago, encabezados por Milton Friedman reelaboraran la política económica chilena privatizando prácticamente todos los servicios, desde la salud, la educación, el agua, la pesca, los minerales y pensiones volviendo a Chile uno de los países más privatizados y abiertos a la iniciativa privada.

Todo esto mediante la dictadura y la supuesta vuelta a elecciones vigiladas y controladas por las fuerzas armadas de ese país. A 53 años de aquel 11 de septiembre, todavía hay rescoldos del golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile.

Y se cumplieron 25 años del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, considerado el mayor ataque a ese país, después del ataque japonés a la base naval de Pearl Harbor en diciembre de 1941. Según la explicación oficial, el ataque a las Torres Gemelas y el supuesto ataque al Pentágono (del cual no hay ningún video o fotografía que confirme el choque deliberado de un avión a ese edificio), fue llevado a cabo por una célula terrorista de la organización Al Qaeda encabezada por Osama Bin Laden. En esos ataques fallecieron poco más de tres mil personas.

Tras el ataque del 11 de septiembre, el gobierno tomó una serie de medidas internas y externas, entre otras creó la Ley Patriota que concedió poderes de espionaje y guerra extraordinarios al presidente de ese país. En lo externo, el gobierno de George W. Bush y su vicepresidente Dick Cheney, aprovecharon el ataque a las Torres Gemelas para acusar al presidente de Irak, Sadam Husein, de patrocinar a Al Qaeda y de tener armas de destrucción masiva que ponían en riesgo la seguridad nacional de Estados Unidos (¿le suena este argumento en estos días?). Sin ninguna evidencia, Estados Unidos, solapado por Gran Bretaña, España, Canadá y otros países, invadieron Irak iniciando con un bombardeo indiscriminado contra su capital Bagdad el 18 de marzo de 2003. Además de la destrucción material de la capital y otras ciudades iraquíes, la invasión y la ocupación de Estados Unidos provocó entre 187 mil a 211 mil civiles asesinados, según la organización Iraq Body Count. Más adelante, las fuerzas de ocupación detuvieron a Sadam Husein en un mísero escondite y posteriormente lo condenaron a muerte por ahorcamiento.

Poco antes, en octubre de 2001, Estados Unidos invadió y ocupó Afganistán alegando que los talibanes apoyaban a Al Qaeda. La ocupación de Afganistán terminó 20 años después y con un saldo de más de 176 mil personas muertas durante la guerra y sin lograr su objetivo de dejar un gobierno pro-estadounidense en el poder. Una fecha y dos acontecimientos cuya relación entre sí es el ejercicio imperial del poder de Estados Unidos.

El golpe de Estado en contra de Allende fue alentado desde dentro por la derecha y desde fuera por Estados Unidos con el falso argumento de detener el avance del comunismo en América Latina

rubenmartinmartin@gmail.com

Temas

Sigue navegando