Héctor Ruiz Souza: crear hasta el último día
El empresario, pintor y escritor opina sobre el rumbo del país, recuerda casi un siglo de historia y defiende la creatividad como motor para resistir y construir
A sus 95 años, Héctor Ruiz Souza habla con sabiduría, ironía y una energía que desarma cualquier idea preconcebida sobre la edad. Se ríe de la cercanía de los 100 años, recuerda a presidentes, guerras, negocios y fracasos del país con la misma facilidad con la que habla de pintura, creatividad y honestidad. Su voz no tiembla cuando asegura que México atraviesa “la peor” etapa que ha visto en casi un siglo de vida, pero tampoco cuando defiende la necesidad de seguir creando hasta el último día.
“Yo estoy amenazado”, dice entre risas al hablar de la edad: “Este año llego a 96 años, a 100 años casi nadie llega. Ya ven que Echeverría llegó a 100, así que cuando menos ahí somos iguales”.
El artista, empresario y escritor recibe a EL INFORMADOR en el contexto de la inauguración de “Galería Urbana”, un nuevo espacio abierto para el arte ubicado sobre Periférico Poniente, frente a Ciudad Judicial. El proyecto consiste en un muro de 140 metros cuadrados que exhibirá obra plástica y gráfica de artistas jaliscienses o radicados en el Estado, renovando sus exposiciones cada semestre.
La iniciativa surgió junto a su hijo Alberto Ruiz, curador del proyecto y encargado del acervo pictórico del artista, quien desde hace más de dos décadas se dedica de lleno a la pintura, luego de una larga trayectoria en el mundo empresarial. Para más información, se puede enviar un correo a mailto:info@polloblanco.com.mx.
Nacido en la Ciudad de México, Ruiz Souza estudió arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aunque terminó construyendo su carrera en compañías internacionales como Procter & Gamble, Colgate Palmolive y The Mennen Company, donde alcanzó puestos directivos en América Latina y Europa. Sin embargo, asegura que nunca dejó de sentirse atraído por la creatividad.
“La creatividad es la base de la vida”, afirma. “Yo creo que a mí me ha ayudado que he sido eternamente creativo”.
Cuenta que uno de los momentos que marcaron su vida ocurrió durante su paso por Procter & Gamble, cuando uno de sus directivos decidió moverlo de ventas y publicidad hacia mercadotecnia.
“Me dijo: ‘Ventas y publicidad son mis manos. Mercadotecnia es mi cabeza. Te voy a cambiar de mis manos a mi cabeza’. Me estimuló muchísimo que un hombre con esa experiencia me considerara no solo útil físicamente, sino mentalmente”, comparte.
Aunque estudió arquitectura, asegura que su faceta artística apareció mucho después y más como una necesidad emocional que profesional.
“La pintura fue un detalle que se me ocurrió a los 55 años de edad, ya viviendo en Guadalajara”, recuerda. “La entendí como un desahogo. Cada cuadro representa lo que he estado pensando”.
Entre esas obras destaca “La Tristeza”, el primer cuadro que pintó y que considera fundamental para entender su visión del país y de su propia historia. La pieza nació de una memoria de infancia, un amigo suyo, hijo de una trabajadora doméstica, emigró a Estados Unidos durante la época de los braceros y nunca volvió a verlo.
“Me impresionó tanto la historia de mi amiguito que se fue de brasero y mi propia historia... Yo mismo me llamo un brasero de oficina”.
A lo largo de la conversación, rodeado de sus pinturas, Ruiz Souza mezcla recuerdos personales con reflexiones sobre México. Habla de independencia, corrupción, política y desencanto. Dice haber visto pasar a 18 presidentes y no duda en expresar su opinión.
“Yo tengo la tristeza de que solo un presidente le doy valor de los 18 que vi”, señala. “Y es uno que no le cae bien a mucha gente, pero para mí el hombre que tuvo la capacidad de manejar este país honestamente fue Ernesto Zedillo”, concluye.
“Guadalajara representa lo que es México”
Guadalajara ocupa un lugar especial en su historia. Llegó hace cinco décadas y asegura que encontró una ciudad distinta, más ordenada y funcional, aunque todavía con un enorme potencial. “Guadalajara era la ciudad donde todos queríamos vivir en México”, recuerda. “Tenía muy bonitos camellones, había más seriedad”.
Hoy considera que la ciudad ha cambiado, pero conserva un valor simbólico fundamental para el país. “Guadalajara representa lo que es México. Entre el cantante, el tequila, los magueyes y tantas cosas, distingue a México”.
Precisamente de esa intención de aportar algo a la ciudad nació “Galería Urbana”. El muro, antes abandonado, se transformó en un espacio para acercar el arte a quienes transitan diariamente por la zona.
“Era un muro muy grande que daba al periférico y me pareció desperdiciado”, explica. “Crear cosas nuevas, sacar algo de la nada, eso es creatividad”.
El proyecto buscará recibir portafolios de artistas emergentes y consolidados para renovar constantemente las piezas exhibidas.
A sus casi 96 años, Ruiz Souza sigue pensando en nuevos proyectos, hablando de negocios y aconsejando a nietos y jóvenes emprendedores. Dice que esa inquietud permanente quizá sea la razón por la que sigue activo. “Creo que por eso he vivido tantos años, porque me la vivo siempre pensando en algo nuevo”.
Y aunque el tiempo aparece constantemente en la conversación, él parece no tener prisa. Habla de la muerte con humor, de la vida con responsabilidad y de la creatividad como una obligación casi moral.
“Mientras no me duele nada y sigo entero, sigo pensando igual”, concluye. “Miedo no tenemos por qué tenerlo si nos sentimos con honorabilidad para enfrentar la vida”, finaliza.
La importancia de confiar
Para Héctor Ruiz, el principal problema del país es la falta de honestidad y el incumplimiento de las promesas. “Es vital cumplir lo que se promete”, insiste. “No creo que tengamos muchos presidentes que hayan cumplido lo que dicen”.
Incluso, lleva la reflexión al terreno personal. Cuenta que tiene 70 años de matrimonio y que, aunque su esposa lleva una década hospitalizada debido al Alzheimer, continúa visitándola semanalmente. “Para mí cumplir con uno mismo es lo importante de la vida. Cumplir sus promesas”.
La conversación se mueve entre la crítica social y la introspección. Ruiz Souza lamenta la situación actual del país y asegura sentirse apenado con las nuevas generaciones. “Yo siento que nosotros le fallamos a México. Personas como yo”, admite. “Estamos dejando un México en muy mala situación. Me siento apenado con los jóvenes”. Después, añade: “Les deberíamos haber dejado un México con más posibilidades, sin tanto asesinato, sin tanta tragedia”.
Aun así, insiste en que la solución sigue estando en la creatividad, la disciplina y la capacidad de arriesgarse. Él mismo lo hizo cuando decidió abandonar una posición privilegiada en el extranjero para mudarse a Guadalajara sin trabajo asegurado.
“Ninguno de mis amigos se atrevió a dejar sus puestos de gerente. Yo fui el único”, relata. “Me vine a Guadalajara sin trabajo, sin nada, sin contactos”.
Recuerda que encontró una oportunidad gracias a un anuncio publicado en EL INFORMADOR. Terminó trabajando para 7UP y después desarrollando distintas empresas propias en la ciudad.
“En la vida debemos tener confianza en nosotros mismos”, dice. “Miedo no le podemos tener a nada. Debemos tener miedo de la cobardía”, agrega.