Guanajuato abre nuevos caminos para los jaliscienses
De globos aerostáticos a cocinas tradicionales, el Bajío expande su experiencia turística
Guanajuato abre nuevos caminos para los viajeros jaliscienses. A pocas horas por carretera desde Guadalajara, el Estado vecino despliega un territorio donde conviven callejones subterráneos, parroquias barrocas, viñedos, pueblos mineros, festivales culturales, cocinas tradicionales y campos de lavanda y agave que cambian de color conforme avanza el día. Entre ciudades Patrimonio de la Humanidad, cantinas históricas, túneles coloniales y globos aerostáticos elevándose al amanecer, Guanajuato intenta ampliar la experiencia turística más allá de sus postales más conocidas.
La cercanía con Jalisco ha convertido históricamente al Estado en uno de los destinos predilectos para escapadas de fin de semana, viajes gastronómicos y recorridos culturales. Desde Guadalajara, León puede alcanzarse en aproximadamente tres horas; Guanajuato capital en cuatro; y San Miguel de Allende en poco más de cinco. La conexión carretera ha permitido que muchos viajeros tapatíos vuelvan una y otra vez al Bajío, aunque ahora el estado busca mostrar nuevas rutas y municipios menos transitados.
Guanajuato no se reduce únicamente a la imagen de la parroquia rosada de San Miguel de Allende o a los túneles de Guanajuato. La Entidad intenta articular una experiencia más amplia: turismo de vino, cocina tradicional, rutas mezcaleras, festivales internacionales, pueblos mágicos, spas, hoteles boutique y celebraciones populares que recorren prácticamente todo el calendario. A eso se suma una amplia conectividad aérea nacional e internacional y una infraestructura turística que actualmente supera los mil 400 hoteles y las 33 mil habitaciones disponibles.
Guanajuato recibe cada año cerca de 23.8 millones de visitantes, una actividad turística que sostiene directamente a más de 209 mil personas. En cuanto a conectividad, Guanajuato cuenta con once vuelos nacionales y doce internacionales, y dentro de poco tendrá vuelos directos a Puebla, Canadá y Madrid. La apuesta actual busca diversificar todavía más la experiencia del visitante jalisciense.
El romance de las callejoneadas
En Guanajuato capital, la ciudad parece construida a distintos niveles. Hay túneles vehiculares que cruzan por debajo de las calles, escalinatas que desembocan en plazas pequeñas y callejones tan estrechos que las fachadas parecen tocarse unas con otras. El color aparece por todas partes: casas amarillas, naranjas, azules o rojizas trepando sobre las montañas. De noche, las estudiantinas recorren las calles durante las tradicionales callejoneadas, una de las experiencias más conocidas para los visitantes. Entre canciones, historias y coplas, grupos de músicos acompañan a decenas de personas por los callejones mientras la ciudad se llena de guitarras, risas y mezcal.
Buena parte de la vida cultural del Estado atraviesa precisamente a Guanajuato capital. Cada octubre, la ciudad recibe el Festival Internacional Cervantino, considerado uno de los encuentros artísticos más importantes de América Latina. Durante varias semanas, teatros, plazas, museos y calles reciben conciertos, danza, teatro, cine y exposiciones internacionales. La ciudad cambia completamente durante esos días: estudiantes, artistas, músicos y visitantes ocupan hoteles, cafés y plazas hasta entrada la madrugada.
También el cine tiene un lugar importante dentro de la agenda cultural del Estado mediante el Festival Internacional de Cine Guanajuato, que se desarrolla entre San Miguel de Allende e Irapuato y que desde hace años reúne películas, directores y producciones emergentes de distintos países. El festival ha logrado construir un perfil propio dentro del circuito cinematográfico mexicano, especialmente alrededor del cine independiente y de formación.
Festivales y actividades todo el año
Cada noviembre, León recibe el Festival Internacional del Globo. Durante varios amaneceres consecutivos, cientos de globos aerostáticos cubren el cielo del Bajío mientras miles de personas observan desde el Parque Metropolitano. Por las noches, el festival suma conciertos y espectáculos masivos. Las celebraciones de Día de Muertos representan otro de los momentos intensos del calendario turístico estatal. En Guanajuato capital, la Subterránea se cubre con flores de cempasúchil y alfombras artesanales mientras desfiles, altares y recorridos atraviesan la ciudad. En San Miguel de Allende, gran parte del centro histórico se llena de catrinas, velas y procesiones nocturnas que transforman las calles coloniales.
El Estado mantiene también seis pueblos mágicos y cinco zonas arqueológicas distribuidas a lo largo del territorio. Mineral de Pozos conserva antiguas minas y construcciones semidesiertas que contrastan con galerías y hoteles contemporáneos; Yuriria mantiene uno de los conjuntos conventuales más importantes del siglo XVI; mientras que zonas arqueológicas como Cañada de la Virgen o Plazuelas permiten recorrer parte de la historia prehispánica del Bajío.
Todo ello forma parte de un territorio que intenta ampliar la idea tradicional de Guanajuato. Más allá de las postales habituales, el Estado despliega una combinación de patrimonio histórico, festivales internacionales, cocina regional, vino, mezcal, naturaleza y vida cultural que puede recorrerse en trayectos relativamente cortos para los visitantes de Jalisco.
Guanajuato abre sus caminos coloridos, insospechados, históricos y llenos de vida para los jaliscienses.
La historia de los pueblo mágicos
A pocos kilómetros de ahí, San Miguel de Allende mantiene otra atmósfera. La ciudad conserva un ritmo más pausado entre galerías, hoteles boutique, restaurantes y terrazas. La silueta neogótica de la parroquia de San Miguel Arcángel sigue funcionando como uno de los símbolos visuales más reconocibles del país, especialmente para viajeros internacionales que han convertido a la ciudad en uno de los destinos predilectos para bodas, turismo de lujo y retiros culturales.
Muy cerca se encuentra el Santuario de Atotonilco, conocido como la “Capilla Sixtina de Latinoamérica”. Sus muros cubiertos de murales barrocos y escenas religiosas forman uno de los conjuntos artísticos más impresionantes del Bajío.
Más al norte aparece Dolores Hidalgo, ligado al inicio de la Independencia y a la figura de José Alfredo Jiménez. Ahí conviven las nieves tradicionales, la cerámica mayólica y las rutas de cantinas inspiradas en el compositor guanajuatense. Varias de esas cantinas, antiguas e históricas, mantienen fotografías, canciones y referencias al cantante mientras sirven tequila y mezcal producido en la región.
Precisamente el mezcal y el vino forman parte de otra de las apuestas turísticas más fuertes del Estado. Guanajuato cuenta actualmente con decenas de viñedos distribuidos en distintas regiones, muchos de ellos integrados con hoteles, spas y restaurantes rodeados de campos abiertos.
Sin duda, la industria vitivinícola del Estado ha crecido notablemente durante los últimos años. Actualmente existen más de 130 etiquetas producidas localmente y 67 viñedos distribuidos en distintas regiones de la Entidad. En noviembre, además, Guanajuato será sede de la gala del Concurso Mundial de Bruselas, uno de los encuentros más relevantes de la industria vinícola internacional.
La gastronomía ocupa también un lugar central dentro de la experiencia turística. En distintas regiones sobreviven recetas tradicionales vinculadas a familias, cocineras y comunidades enteras. Uno de los ejemplos más particulares son las tortillas ceremoniales otomíes elaboradas en municipios como Comonfort, piezas decoradas con tintes naturales y sellos heredados durante generaciones. Cada tortilla funciona como una pequeña pieza artesanal cargada de símbolos familiares e historia comunitaria.
En León, el paisaje cambia por completo. La ciudad concentra buena parte del turismo de negocios e industria de reuniones del Estado. Ahí se encuentra el Distrito León MX y el Poliforum León, complejo que continúa expandiendo su capacidad para congresos, convenciones y exposiciones internacionales. Pero León también conserva otra identidad ligada al comercio y a la industria del cuero. La Zona Piel continúa siendo uno de los espacios más concurridos para visitantes que llegan buscando zapatos, chamarras, bolsas y cinturones.