Deuda y protestas presionan a Francia
Las exigencias de mayores recursos para educación y servicios públicos chocan con los planes de austeridad que prevé el presupuesto de 2027
El gobierno del presidente francés Emmanuel Macron enfrenta una de sus mayores crisis políticas. Las manifestaciones que comenzaron por las condiciones del sistema educativo se extendieron a otras demandas, mientras que el alto nivel de deuda del país y las dificultades para reducir el déficit fiscal limitan el margen de maniobra del mandatario.
A las protestas de los estudiantes por el deterioro de las escuelas públicas se sumaron exigencias relacionadas con el costo de vida, la falta de oportunidades para los jóvenes y las pensiones. En los últimos días, las movilizaciones terminaron en enfrentamientos, saqueos y actos de vandalismo en distintas ciudades, por lo que las autoridades establecieron toques de queda en algunas zonas.
A estas manifestaciones se suma la preocupación de los mercados financieros. El rendimiento del bono público francés a 10 años superó el 5% durante la semana, su nivel más alto desde 2002, ante la mayor rentabilidad exigida por los inversionistas para financiar la deuda del país.
El problema se incrementa por las obligaciones financieras de Francia. Su deuda pública alcanza aproximadamente 3.5 billones de euros, equivalentes al 119% del Producto Interno Bruto (PIB). En la última década, el endeudamiento subió más de un billón de euros.
Además, el déficit fiscal supera el 5% del PIB, por encima del valor de referencia del 3% establecido por la Unión Europea. Esta situación limita las posibilidades del Gobierno para aumentar el gasto público y responder a las demandas sociales.
Antonio Gil Fons, profesor investigador del Departamento de Ciencias Jurídicas y Políticas Públicas del Centro Universitario de Tlajomulco, explicó que uno de los problemas es que el crecimiento de los recursos destinados a sectores como la educación resulta insuficiente frente al aumento de sus necesidades.
“Aunque el presupuesto educativo crezca, eso no significa que se pueda cubrir el incremento de los gastos que se están produciendo. El principal problema es que el presupuesto crece, pero no lo suficiente. Los ingresos crecen, pero los gastos crecen más”, señaló.
El escenario representa un desafío para las autoridades francesas, que deben equilibrar las exigencias de mayor inversión pública con la necesidad de contener el endeudamiento.
En este escenario, en Francia se discute el presupuesto de 2027, que contempla ajustes por miles de millones de euros para reducir el déficit y estabilizar las finanzas públicas.
Sin embargo, las propuestas de austeridad encuentran resistencia entre los manifestantes y los partidos de oposición, en un contexto político marcado por la cercanía de las elecciones presidenciales del próximo año.
Antonio Ruiz Porras, académico de la Universidad de Guadalajara, advirtió que el crecimiento de la deuda y el costo de los intereses podrían obligar al Gobierno francés a revisar rubros importantes del gasto, entre ellos los servicios públicos y las pensiones.
La incertidumbre financiera también mantiene la atención de las agencias calificadoras. El viernes, Moody’s conservó la calificación de la deuda francesa en Aa3, con perspectiva negativa, bajo la expectativa de que se apruebe un presupuesto que permita reducir el déficit.
Francia, atrapada entre la deuda y el bajo crecimiento
El rendimiento del bono público francés de referencia a 10 años superó 5.0%, su nivel más alto desde el 2002, ya que los inversionistas exigieron una mayor rentabilidad por mantener la deuda del país en medio de un bloqueo presupuestario y violentas protestas callejeras.
Los rendimientos franceses llevan semanas al alza mientras los legisladores discuten sobre el presupuesto para el 2027, que prevé recortes de gasto por valor de miles de millones de euros para reducir una deuda que actualmente se sitúa en torno a 119% del Producto Interno Bruto francés, considerado como uno de los niveles más altos de la zona euro y muy por encima del límite de la Unión Europea de 60 por ciento.
La última vez que alcanzó un nivel tan alto fue durante la crisis financiera de las puntocom (crisis entre 1995 y 2002 provocada por la especulación masiva en empresas basadas en internet). El diferencial entre el bono francés y el bono alemán a 10 años, considerado el referente europeo de solvencia, también se disparó hasta alcanzar casi los 160 puntos base.
En medio de una oleada de manifestaciones estudiantiles y sociales que reclaman más inversión estatal y a menos de seis meses de las elecciones, el gobierno de Emmanuel Macron tiene un estrecho margen de maniobra fiscal debido al alto nivel de deuda acumulado a lo largo de los últimos años.
Por esta razón, el primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, ha anunciado que en el presupuesto para 2027 intentará realizar recortes de fondo, una propuesta que no ha sentado bien ni a los manifestantes en las calles, que reclaman más fondos públicos para sus necesidades, ni a los partidos de oposición.
Sin embargo, pese a esta situación y aun cuando la mayoría de los economistas anticipaban una rebaja, la agencia Moody's se abstuvo de modificar la calificación de la deuda francesa el viernes 23 de octubre, manteniendo así su calificación Aa3 con perspectiva negativa.
Una calificación de “Aa3 con perspectiva negativa” significa que la agencia considera que la calidad de la deuda francesa es “buena”, pero con riesgo de rebaja. Fitch y S&P ya la clasifican un escalón por debajo, en A+ (calidad media-alta) con perspectiva estable. Una rebaja de la calificación habría reducido la nota de corte francesa al nivel de las otorgadas por las otras agencias importantes, Fitch y S&P, pero Moody’s indica que “la calificación Aa3 se basa en el supuesto de que se aprobará un presupuesto para 2027 que reduzca el déficit, mientras que las tensiones sociales se moderarán un poco en los próximos meses”.
Disturbios provocan toques de queda
El ministro francés de Justicia, Gérald Darmanin, anunció que 217 personas fueron encarceladas entre las dos mil 700 que fueron puestas bajo custodia policial tras los actos de violencia y saqueos del pasado fin de semana en Francia.
“Es realmente una respuesta extremadamente firme que no tiene equivalente”, afirmó el funcionario, quien precisó que la mitad de los encarcelados no tenía antecedentes penales.
Por otro lado, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, expresó: “queremos un regreso a la calma” ante las nuevas protestas, por lo que acusó a grupos de extrema izquierda de haber querido “hacer caer la república” durante los recientes disturbios, a falta de seis meses para las elecciones presidenciales.
El mandatario anunció que se permitirán las manifestaciones organizadas por sindicatos y se ofrecerán circuitos alternativos para proteger los “centros urbanos” y los “comercios y edificios”.
Varias ciudades francesas fueron escenario de enfrentamientos y saqueos cuando jóvenes enmascarados tomaron las calles el 17 de octubre durante protestas contra el alto costo de la vida.
Al menos tres mil comercios fueron vandalizados en el país. Las escenas de los saqueos y edificios públicos en llamas han dado la vuelta al mundo.
Las autoridades francesas se encuentran bajo presión para retomar el control, después de las escenas de caos vistas la semana pasada durante las protestas multitudinarias contra el encarecimiento de la vida.
“La recomendación general es que no haya manifestaciones en los próximos días”, afirmó por su lado el presidente Macron después de un consejo de seguridad este jueves, de cara a la gran manifestación convocada para este sábado, la primera después de los sucesos del fin de semana pasado.
Después de los actos violentos, las autoridades ordenaron tres noches de toque de queda en zonas de varias ciudades como París y Lyon, la tercera más grande del país. El pasado jueves, la Prefectura de París decretó que el toque de queda en algunos barrios de la capital francesa se extenderá hasta el lunes.
México enfrenta presiones económicas similares: especialistas
Antonio Ruiz Porras, académico de la Universidad de Guadalajara.
Antonio Gil Fons, profesor investigador del Departamento de Ciencias Jurídicas y Políticas Públicas del Centro Universitario de Tlajomulco.
A la par de las protestas en contra del sistema educativo y las condiciones económicas de Francia, hay situaciones económicas que han derivado en complicaciones para aquella nación, entre ellas, el incremento en su deuda pública que llega al 119% de su Producto Interno Bruto (PIB) o el déficit fiscal del 5 por ciento.
Algunos de esos factores son similares entre aquella nación y México: Antonio Ruiz Porras, académico de la Universidad de Guadalajara, señaló que uno de ellos es que ambos países “han crecido poco”, lo cual significa que las oportunidades de recabar impuestos son menores para las dos naciones.
“Las dos economías están en déficit fiscales crecientes por distintas causas, pero ambas economías tienden a gastar más de lo que ingresan”, dijo.
Entre los factores principales que causan el déficit en Francia es atribuido al pago en pensiones que ha presionado las finanzas de aquel país, mismo caso que en México, aunque en nuestro país, el académico recordó que se suma el gasto en programas sociales, al igual que los rescates financieros de empresas como Pemex.
De la misma forma, las tasas de interés son altas, a decir del especialista, sin embargo mientras en México son del 9%, en Francia asciende al 5%, pero con la diferencia de que en aquella nación están por encima del 3% sugerido por la Unión Europea.
Por otro lado, hay factores que marcan la diferencia: Antonio Gil Fons, profesor investigador del Departamento de Ciencias Jurídicas y Políticas Públicas del Centro Universitario de Tlajomulco, señaló que la posibilidad de recaudar impuestos para México es menor que en Francia debido al porcentaje de informalidad que supera el 50 por ciento.
En cuanto a la deuda, el especialista dijo que la deuda mexicana es “algo manejable”, al señalar que apenas supera el 50% del PIB, sin embargo acentuó que hay poco margen para aumentar la recaudación y se suma el bajo crecimiento de la economía mexicana, al igual que en Francia.
“La inseguridad y la corrupción. Es lo que lastra la economía, el tema de la inseguridad como la corrupción”, comentó. Asimismo, Gil Fons recordó que hay un vínculo entre la economía mexicana con la de Estados Unidos: “Por ejemplo, si Estados Unidos sube las tasas de interés con lo que se endeuda, nosotros también para responder competitivos, aumentaremos las tasas de interés”.