No debes guardar tu cepillo de dientes en el baño por esta razón
Mantener una correcta salud bucodental depende de mucho más que cepillarse los dientes dos o tres veces al día
Dejar el cepillo de dientes junto al lavabo o cerca del inodoro podría exponerlo a microorganismos que terminan en tu boca cada vez que te cepillas. Un cambio sencillo en dónde lo guardas puede ayudar a reducir ese riesgo y mejorar tu higiene bucal diaria.
Guardar el cepillo en el baño podría no ser la mejor idea
El cepillo de dientes es uno de los objetos de uso personal más importantes para mantener una buena higiene bucal, pero el lugar donde se almacena también influye en su limpieza. Aunque muchas personas lo dejan en un vaso sobre el lavabo por comodidad, especialistas en salud oral advierten que esa práctica puede favorecer la exposición a microorganismos presentes en el ambiente del baño.
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El principal problema no es el cepillo en sí, sino el entorno en el que permanece durante varias horas al día. En un espacio donde también se encuentra el inodoro, se generan partículas microscópicas que pueden dispersarse en el aire, especialmente después de accionar la descarga con la tapa abierta.
¿Por qué ocurre este fenómeno?
Al descargar el inodoro, se produce un fenómeno conocido como pluma de aerosoles, mediante el cual pequeñas gotas de agua quedan suspendidas en el aire. Estas partículas pueden transportar bacterias y otros microorganismos que terminan depositándose sobre distintas superficies del baño.
Si el cepillo de dientes permanece descubierto y cerca del sanitario, existe la posibilidad de que esas partículas lleguen hasta las cerdas. Aunque esto no significa necesariamente que una persona vaya a enfermar, sí representa un riesgo adicional de contaminación que puede evitarse con medidas sencillas.
Además del inodoro, el ambiente húmedo del baño favorece el crecimiento de algunos microorganismos. La falta de ventilación y la humedad constante dificultan que el cepillo se seque completamente entre cada uso.
La humedad también juega un papel importante
Guardar el cepillo dentro de un recipiente cerrado o colocarle una tapa inmediatamente después de usarlo puede parecer una buena idea, pero en realidad puede tener el efecto contrario.
Cuando el cepillo permanece húmedo y sin circulación de aire, se crea un ambiente favorable para que proliferen microorganismos. Por ello, especialistas en odontología recomiendan dejar que se seque al aire libre, siempre en posición vertical y lejos de fuentes de contaminación.
Otro aspecto importante es evitar que varios cepillos entren en contacto entre sí, ya que esto facilita la transferencia de microorganismos entre los integrantes de una familia.
¿Dónde conviene guardar el cepillo de dientes?
La recomendación más segura es almacenarlo en un lugar limpio, seco y bien ventilado, preferentemente alejado del inodoro. Si el espacio lo permite, algunas personas optan por colocarlo fuera del baño, especialmente cuando el sanitario y el lavabo comparten un área reducida.
Si no es posible cambiarlo de habitación, mantener la tapa del inodoro cerrada antes de descargar y colocar el cepillo lo más lejos posible del sanitario puede ayudar a disminuir la exposición a partículas suspendidas.
También es importante reemplazar el cepillo de dientes con regularidad o antes si las cerdas muestran desgaste, ya que un cepillo deteriorado pierde eficacia durante el cepillado.
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Tips para cuidar mejor tu cepillo de dientes
Adoptar algunos hábitos sencillos puede marcar una diferencia en la higiene de este artículo de uso diario:
- Guarda el cepillo lo más alejado posible del inodoro.
- Cierra la tapa del sanitario antes de accionar la descarga.
- Déjalo secar al aire después de cada cepillado.
- No compartas el cepillo con otras personas.
- Evita que las cerdas entren en contacto con otros cepillos.
- Cámbialo aproximadamente cada tres meses o antes si presenta desgaste.
- Enjuágalo con agua después de cada uso para retirar restos de pasta dental y residuos.
Mantener una correcta salud bucodental depende de mucho más que cepillarse los dientes dos o tres veces al día. El lugar donde se guarda el cepillo también forma parte de la rutina de higiene y puede influir en la cantidad de microorganismos a los que está expuesto.
Realizar cambios sencillos, como cerrar la tapa del inodoro antes de descargar, favorecer la ventilación del baño y almacenar correctamente el cepillo, ayuda a reducir riesgos innecesarios y a mantener mejores condiciones de limpieza para un objeto que entra en contacto directo con la boca todos los días.
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