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“Moscas”: el peso del silencio

El director mexicano Fernando Eimbcke estrena un drama en blanco y negro sobre el duelo, la empatía y los vínculos inesperados

El director mexicano Fernando Eimbcke regresa con “Moscas”, un drama filmado en blanco y negro que, a partir de un encuentro inesperado entre una mujer solitaria y un niño, explora el duelo, la empatía y los vínculos que nacen en medio de la incertidumbre. Después de un exitoso recorrido por festivales internacionales, la película llegará a los cines mexicanos el próximo 2 de julio, distribuida por MUBI.  

La quinta película de Fernando Eimbcke tuvo su estreno mundial en la Competencia Oficial de la Berlin International Film Festival, donde fue una de las 22 producciones seleccionadas para competir por el Oso de Oro. Ahí obtuvo el Premio del Jurado Ecuménico.

Posteriormente, “Moscas” inauguró la pasada edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), donde tuvo su estreno nacional, y más tarde formó parte del programa Cannes Écrans Juniors del Festival de Cannes, una sección dedicada a películas dirigidas a nuevas generaciones de espectadores. 

¿De qué va?

La historia sigue a Olga, una mujer que vive sola en un enorme conjunto habitacional frente a un hospital de la Ciudad de México. Obligada por problemas económicos, decide rentar una habitación a un hombre cuya esposa permanece hospitalizada. Sin embargo, desconoce que éste ha llevado consigo, a escondidas, a su hijo Cristian, un niño de nueve años cuya presencia alterará por completo la rutina de la protagonista.  

Aunque la premisa parece sencilla, Eimbcke utiliza ese encuentro para hablar sobre la pérdida, la precariedad, las familias que se forman de manera inesperada y la capacidad de encontrar esperanza incluso en los momentos más difíciles. Todo ello apoyado en una fotografía en blanco y negro que remite al neorrealismo italiano y que convierte a la Ciudad de México en un personaje más de la historia.  

Bastian Escobar, de nueve años, da vida al personaje de Cristian. ESPECIAL

El regreso de Fernando Eimbcke

Desde su debut con “Temporada de patos”, Fernando Eimbcke se convirtió en una figura fundamental del cine mexicano independiente. Aquella ópera prima obtuvo 11 premios Ariel y fue presentada en el Festival de Cannes, donde llamó la atención por su humor seco, su ritmo pausado y la sensibilidad con la que retrataba la adolescencia. 

Su siguiente largometraje, “Lake Tahoe”, ganó los premios FIPRESCI y Alfred Bauer en Berlín, consolidando su prestigio internacional. Más tarde dirigió “Club Sandwich”, estrenada en el Festival Internacional de Cine de Toronto, y en 2025 realizó “Olmo”, su primera producción en Estados Unidos, presentada en la sección Panorama de la Berlinale. 

Con “Moscas”, Eimbcke mantiene las constantes que han definido su filmografía: personajes aparentemente comunes, diálogos contenidos, humor discreto y una profunda atención a las emociones cotidianas. El proyecto fue escrito junto con la novelista Vanesa Garnica, con quien ya había colaborado anteriormente, y surgió a partir de una idea que el cineasta desarrolló durante años hasta encontrar la forma definitiva que hoy llega a la pantalla.

Una película de observación

Producida por Michel Franco y Eréndira Núñez Larios, “Moscas” fue rodada principalmente en la Unidad Habitacional CUPA, frente al Hospital 20 de Noviembre. La fotografía en blanco y negro, los silencios y la utilización de espacios reales contribuyen a crear una atmósfera íntima donde los pequeños detalles adquieren un significado especial. 

Durante su paso por Berlín, la crítica internacional destacó precisamente esa capacidad de Eimbcke para construir una historia de apariencia mínima que termina abordando temas universales como el duelo, la solidaridad y la necesidad de pertenecer. La cinta también ha sido reconocida por su sensibilidad al retratar la fragilidad del sistema de salud y la manera en que las circunstancias obligan a las personas a formar nuevas redes de apoyo.

Tres protagonistas sostienen la historia

El peso emocional de “Moscas” descansa principalmente en Teresita Sánchez, una de las intérpretes más sólidas del cine nacional. Reconocida por su participación en películas como “Noche de fuego” y por colaborar con algunos de los directores más importantes del país, Sánchez construye a Olga desde la contención, evitando los excesos dramáticos y mostrando cómo un personaje aparentemente rígido puede abrirse nuevamente a los afectos.

A su lado aparece Bastian Escobar, quien interpreta a Cristian. Su personaje aporta la mirada infantil que rompe con la rutina de Olga y permite que la película encuentre momentos de humor y ternura sin abandonar nunca el realismo. Diversos críticos han destacado la naturalidad de su actuación y la química que desarrolla con Sánchez.  

Completa el trío principal Hugo Ramírez, encargado de dar vida a Tulio, el padre de Cristian. Su personaje enfrenta la enfermedad de su esposa mientras intenta mantener unida a su familia, convirtiéndose en el eje que conecta los conflictos de los otros protagonistas. La interpretación apuesta por la sobriedad y refleja la incertidumbre que viven miles de familias frente a una crisis médica.

CT

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