Glamour bajo protesta en los Premios Oscar
Entre vestidos icónicos y declaraciones políticas, la alfombra roja expuso el contraste entre la moda y los conflictos globales
La alfombra roja de los Oscar volvió a desplegar su espectáculo de brillo y glamour, pero también dejó ver las tensiones que atraviesan al cine y al mundo. En la antesala de la 98 edición de los premios, el desfile de estrellas estuvo marcado por un fuerte retorno a la estética del Hollywood clásico, mientras algunas voces intentaron romper la burbuja de lujo con recordatorios políticos sobre la realidad fuera del teatro Dolby.
Los tonos intensos dominaron la pasarela más fotografiada del cine. El rojo y el dorado, acompañados por pedrería, escotes palabra de honor y joyas llamativas, evocaron una nostalgia deliberada por la era dorada de los estudios. En ese clima, la actriz noruega Renate Reinsve, nominada por “Sentimental Value”, fue una de las primeras en captar los flashes con un vestido rojo de Louis Vuitton de corte clásico y abertura lateral, acompañado de labios del mismo tono y un peinado efecto mojado que reforzaba la estética elegante de otra época.
La ceremonia también marcó la llegada de nuevas figuras. Chase Infiniti, protagonista de “One Battle After Another”, debutó en los Oscar con un vestido sirena en lavanda pálido, igualmente firmado por Louis Vuitton, con volantes y una gargantilla brillante que destacaba sobre la delicada paleta del diseño. Su presencia reflejó el recorrido de una temporada de premios en la que la actriz se consolidó como uno de los rostros emergentes de Hollywood.
Otros nombres apostaron por un glamour más clásico. Rose Byrne se inclinó por un vestido negro de Dior bordado con flores de pedrería de colores, una silueta que evocaba el refinamiento de las grandes noches de la industria. La estética retro también apareció en elecciones como el diseño imperio en blanco plateado de Emma Stone o el vestido con plumas oscuras de Demi Moore, que combinaba dramatismo y sofisticación.
La alfombra roja, sin embargo, no se limitó a los códigos tradicionales. El elenco de “KPopDemonHunters” llevó una explosión de color que contrastó con la sobriedad predominante. Arden Cho apareció con un vestido sirena de encaje negro diseñado por Miss Sohee y una capa verde de mangas voluminosas con motivos paisajísticos bordados. Su compañera Ji-young Yoo optó por un vestido de gala de Carolina Herrera en dos tonos de azul con escote corazón, aportando un aire romántico al conjunto.
Mientras las mujeres dominaron la alfombra con una paleta vibrante, muchos hombres se mantuvieron fieles al negro clásico. Hudson Williams, estrella de “Heated Rivalry”, llegó con un traje Balenciaga acompañado por joyas de Bvlgari, mientras el músico Shaboozey apostó por una versión moderna del frac tradicional con chaleco y cadena de bolsillo con perlas.
No obstante, entre el brillo y las tendencias, también hubo gestos que desafiaron la aparente neutralidad de la alfombra roja. Algunos asistentes incorporaron broches o detalles simbólicos, mientras otros utilizaron su presencia para hablar de conflictos globales.
Uno de los momentos más contundentes llegó con la directora tunecina Kaouther Ben Hania, nominada por “The Voice of Hind Rajab”. Al llegar a la ceremonia, cuestionó la desconexión entre la celebración del cine y las tragedias actuales. La cineasta denunció que el protagonista de su película no pudo asistir a la gala debido a restricciones migratorias impuestas a ciudadanos palestinos en Estados Unidos.
La denuncia de Ben Hania rompió momentáneamente la lógica del espectáculo, recordando que el cine -incluso en su noche más glamorosa- no puede desligarse del contexto político que lo rodea.
Algo similar expresó el equipo del documental “Cutting Through Rocks”, cuyos directores afirmaron asistir en representación de la “gente organizada” de Irán, en medio de un escenario internacional marcado por conflictos y tensiones.
Por su parte, el actor Javier Bardem aprovechó su paso por la alfombra roja para denunciar el conflicto en Oriente Medio, al que calificó de “guerra ilegal”. El intérprete defendió usar la visibilidad del cine para hablar de temas importantes y reiteró su apoyo a Palestina.
En ese contraste entre vestidos de alta costura y declaraciones incómodas se movió la alfombra roja de este año. Para los nominados, fue la última oportunidad de brillar antes de que se revelaran los premios. Pero también fue un recordatorio de que, detrás del espectáculo, el cine sigue siendo un espacio donde las historias -y las realidades que las inspiran- buscan hacerse escuchar.
CT