Economía

¿Movilidad social o reproducción de clase?

Las brechas entre generaciones, género y territorio revelan los límites de las oportunidades en un país donde el origen social y la exposición al deterioro ambiental condicionan el futuro de los más jóvenes

ILUSTRACIóN: @CARACOLSAURIO_ART
¿Movilidad social o reproducción de clase?

Pronto, “Social Mobility” (1927), la obra clásica del sociólogo ruso nacionalizado estadounidense Pitirim A. Sorokin, cumplirá 100 años. Sorokin mantuvo un importante debate intelectual con Talcott Parsons. Aunque coincidía con él en que las tasas de movilidad social en las economías industrializadas habían aumentado desde el siglo XVIII, discrepaba de la idea de que esta tendencia fuera unilineal y resultado del avance de la meritocracia asociado a la modernización. En contraste, sostuvo que las sociedades atraviesan ciclos alternados de mayor y menor movilidad social.

¿México atraviesa actualmente un ciclo de mayor movilidad y ascenso de clase o, por el contrario, uno caracterizado por una fuerte herencia intergeneracional de las posiciones sociales y el estancamiento del ascenso?

En América Latina, las tasas de movilidad social absoluta, que reflejan la movilidad derivada de los cambios estructurales, son más altas entre las mujeres. En cambio, las tasas de movilidad relativa, que permiten evaluar el grado de igualdad de oportunidades entre los distintos estratos sociales, son similares a las de los varones. México presenta una particularidad: una mayor movilidad relativa femenina.

Entre las generaciones jóvenes de México, los resultados muestran una pérdida de oportunidades netas de movilidad social. Se trata de un proceso de «cierre social», en el que las barreras entre las clases sociales se vuelven más difíciles de franquear para esta generación. En este contexto, las mujeres jóvenes resultan particularmente expuestas al cierre social.

En Jalisco, las localidades de la ribera del lago de Chapala, en el municipio de Poncitlán, constituyen un ejemplo significativo. Allí, la desigualdad socioambiental condiciona las oportunidades de niños, niñas y jóvenes y refuerza los mecanismos de reproducción intergeneracional que limitan la movilidad social futura. La población joven de estas localidades no solo hereda una determinada posición de clase, sino también una exposición desigual al riesgo ambiental.

En el Antropoceno, alcanzar una posición ocupacional superior a la de los padres resulta insuficiente si ese ascenso no se traduce también en mejores condiciones de salud, de vida y de relación con el territorio. Casi un siglo después de Sorokin, vuelve a cobrar relevancia su pregunta sobre los ciclos de movilidad e inmovilidad social: ¿atraviesa México una fase de mayor apertura o de mayor cierre social? Y, si las posiciones sociales están cambiando, ¿estos cambios responden a las transformaciones estructurales propias del Antropoceno o a una redistribución efectiva de las oportunidades netas entre géneros, generaciones y territorios, más allá de los efectos del cambio estructural?

Espero encontrar respuestas a estas preguntas en el proyecto que lidero, con el apoyo de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, y compartirlas próximamente en una futura columna.

Sobre el autor

César Augusto Ricardi es doctor en Sociología y Ciencias Sociales, profesor investigador en la Universidad de Guadalajara y miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores. Su investigación se centra en la desigualdad estructural, los regímenes de bienestar en América Latina, la movilidad social, la equidad educativa y la pobreza multidimensional en Jalisco.

Para saber

Crónicas del Antropoceno es un espacio para la reflexión sobre la época humana y sus consecuencias producido por el Museo de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guadalajara que incluye una columna y un podcast disponible en todas las plataformas digitales.

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