Jalisco, en la mira del mercado financiero
La capital tapatía albergó la asamblea del BID en 1994, asegurando fondos para obras
Jalisco no ha sido atracción internacional únicamente para grandes eventos relacionados con la cultura, el deporte, los espectáculos o la política, sino que también ha atraído las miradas del mundo financiero.
Prueba de ello es que Expo Guadalajara recibió, en dos ocasiones, importantes eventos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la principal fuente de financiamiento para América Latina y el Caribe, cuyo objetivo principal es reducir la pobreza, combatir la desigualdad y promover el crecimiento económico sostenible en la región mediante el otorgamiento de préstamos, donaciones y asistencia técnica a los sectores públicos de sus países miembros.
Ocurrió en abril de 1994, cuando Guadalajara fue sede de la trigésima quinta Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo, con el objetivo de consolidar un modelo de crecimiento regional enfocado en la equidad social y la competitividad económica de cara al nuevo milenio.
La primera plana de El Informador versaba aquel sábado 9 de abril de 1994: “Guadalajara ocupará durante una semana la atención mundial”.
Carlos González Lozano, entonces secretario de Turismo de Jalisco y quien fungía como coordinador del Comité Local que apoyaba la celebración de la asamblea por parte del Gobierno del Estado y de los municipios metropolitanos, señalaba este evento como de “enorme trascendencia”, como lo fue en su momento la Cumbre Iberoamericana.
Añadía el funcionario que no se trataba únicamente de ser una sede a la altura del profesionalismo que el encuentro requería -dada la asistencia de funcionarios de primer nivel del BID-, sino que el reto era, además, que estos “se fueran contentos de la Zona Metropolitana de Guadalajara y del País, pues esa era la mejor promoción que se podía dar de Jalisco y de México al mundo entero”.
La asamblea preveía la asistencia de unas tres mil personas, incluyendo representantes acreditados de 46 países miembros, así como de observadores de otras naciones.
Cooperación en pro del desarrollo
Previo al arranque de las jornadas, el 11 de abril, El Informador brindaba a sus lectores un breve contexto sobre el BID y sus más recientes alcances, por ejemplo, la creación de un fondo de financiamiento para proyectos en comunidades indígenas de México, Paraguay, Brasil, Nicaragua, Ecuador, Perú y Bolivia, siendo parte de la antesala de la inauguración oficial y manteniendo en la “agenda pública” la relevancia de este importante evento, que se desarrollaría ese mismo lunes.
Así, el martes 12 de abril, la portada de este diario presentaba como nota principal el arranque de los trabajos de la trigésima quinta Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo, ilustrándola con una imagen del presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, ofreciendo un discurso para inaugurar el encuentro, donde abordó la “profunda reforma social que se llevaba a cabo en México” y en el cual reconocía al BID como un mecanismo para consolidar la modernización económica y combatir la pobreza extrema en los países del continente.
Entonces, refería Salinas de Gortari, la elección de que esta reunión se desarrollara en nuestro país -particularmente en la Zona Metropolitana de Guadalajara- destacaba “el interés de la comunidad financiera internacional sobre todo México y respecto de su potencial de crecimiento económico”.
Ante ello, el mandatario federal refrendó su convicción para llevar a cabo la modernización económica del país, basada en una clara reforma social a fin de acabar con la pobreza, con la seguridad de crear nuevos empleos y para construir una democracia perdurable que proteja y conserve el patrimonio natural de la nación, según relata la primera plana de aquel día.
Durante el arranque de la asamblea, se nombró a Pedro Aspe Armella como presidente de la Asamblea de Gobernadores del BID para el periodo siguiente.
Rumbo a la recuperación económica
El jueves 14 de abril, nuevamente, la primera plana de El Informador relataba lo acontecido en la reunión del BID en Jalisco, con el titular: “México ya no es uno de los países más endeudados de todo el mundo”, a voz del entonces subsecretario de Hacienda, Guillermo Ortiz, añadiendo que el país iba en camino a la recuperación luego de los baches financieros previos que, incluso, lo habían llevado a cambiar sus denominaciones monetarias el año previo.
Además, la misma portada refería que Jalisco había obtenido un financiamiento por parte del BID por un monto de 160 millones de dólares para redes de agua potable y alcantarillado, así como para la modernización de las mismas en 40 colonias de Guadalajara, y para completar el ciclo sanitario con obras para el tratamiento residual, además de una campaña de concientización ciudadana para el uso eficiente del recurso, el cual se planeaba pagar a un plazo máximo de 25 años.
Para el jueves 14 de abril, previo al cierre de la reunión, El Informador tenía en su portada dos notas sobre este importante evento. La primera de ellas versaba: “El Mandato de Guadalajara del BID es un ordenamiento del nuevo siglo”, donde “el Mandato de Guadalajara se constituía como el documental de resonancia histórica más sobresaliente del BID”, según el entonces presidente del organismo internacional, Enrique V. Iglesias.
Así, el Mandato sería el ordenamiento donde los gobernadores asistentes a la asamblea señalan la necesidad de acompañar las reformas sustanciales de los Estados, renovando el compromiso social del pacto.
La segunda nota de la portada de ese día destacaba el reconocimiento del BID respecto de la hospitalidad de las y los jaliscienses, de acuerdo con Enrique V. Iglesias, quien agradecía al entonces gobernador de Jalisco, Carlos Rivera Aceves, y al presidente de la república, Carlos Salinas de Gortari, por el apoyo recibido para la realización de la asamblea.
“La acogida que nos dio el Gobierno y el Pueblo de México, y particularmente las gentes de Jalisco y de Guadalajara ha sido muy importante, mucho más de lo que a veces podemos percibir para generar un clima de cordialidad, de confianza, que es tan importante para mejorar el estado de humor de las negociaciones”, dijo entonces el presidente del BID.
En el marco de la clausura, también se concretó el Octavo Aumento General de Recursos aprobados, que se constituyó como el compromiso financiero más ambicioso en la historia del organismo hasta ese momento. La resolución elevó el capital acumulado del banco de 61 mil millones a 101 mil millones de dólares, lo que significó una inyección extraordinaria de 40 mil millones de dólares destinada a sostener las operaciones de financiamiento en la región durante el periodo de 1994 a 1999.
Esta expansión económica no solo garantizó un volumen promedio de préstamos cercano a los siete mil millones de dólares anuales, sino que redefinió las directrices para el uso del capital. Por primera vez en las políticas de la institución, se dictaminó de manera vinculante que una cuota sustancial de estos nuevos recursos debía canalizarse prioritariamente a la inversión social, asignando presupuestos específicos a la microempresa, la salud, la educación y la conservación ambiental en los países prestatarios.
El término “Octavo Aumento General de Recursos” (o Eighth General Increase of Resources) es el nombre técnico que le dieron el BID, la Secretaría de Hacienda y los organismos financieros internacionales en sus actas oficiales e informes de gobierno, mientras que los medios locales informaron sobre el evento bajo titulares como “la capitalización del BID”, “el aumento récord de fondos para América Latina” o simplemente la “Asamblea de Gobernadores del BID en Guadalajara”.
En sus páginas interiores, el diario hacía referencia a los comentarios emitidos por los integrantes del BID y asistentes a la asamblea, quienes la destacaban como un fortalecimiento del proceso democrático de gran relevancia para la lucha contra la pobreza y la participación definitiva de los Estados en el desarrollo social y la legalidad de los procesos de modernización.
También se hablaba sobre el acuerdo logrado para obtener seis millones 99 mil 980 “nuevos pesos” por parte de la Federación, destinados a concluir el programa de pavimentación en las colonias Huentitán El Bajo, El Carmen, Lázaro Cárdenas, Loma Linda, Lomas de Polanco, Dr. Atl, Jardines de la Barranca, La Federacha, Vicente Guerrero, Insurgentes y Emiliano Zapata, a fin de solventar las obras a cargo del Ayuntamiento de Guadalajara, que dispondría de un monto similar para continuar con la programación y ejecución de estas.
Deja la ciudad impresiones positivas
Para el cierre de la jornada, El Informador reportaba -el día 15 de abril- la clausura de la reunión del BID como “una verdadera fiesta mexicana”, realizada en El Parián de Tlaquepaque, “olvidándose de los portafolios y las corbatas”.
“El andador principal se ambientó con charros y chinas poblanas, caporales y vendedores de globos, manzanas enmieladas, algodones de azúcar, pajaritos que entregan la suerte, marimbas, bandas de música tipo pueblerinas, hasta llegar al Parián, el cual fue decorado con imágenes religiosas, iluminando todo con veladoras en candelabros de hierro, propios para la ocasión”, cronicaba el texto, que no dejaba de lado el ambiente que despertó la música del mariachi entre la asistencia internacional, cerrando la noche con un espectáculo de fuegos artificiales.
CT