Lorien Alonso Salas, el boxeo como camino: La jalisciense que pelea por un sueño llamado oro centroamericano
Con una trayectoria forjada desde sus inicios entrenando en las calles hasta consolidarse en el alto rendimiento, la jalisciense Lorien Alonso llega a Santo Domingo 2026 con una mentalidad inquebrantable: solo la medalla de oro es suficiente
Hace ocho años, Lorien Elizabeth Alonso Salas comenzó a entrenar boxeo sin imaginar que algún día vestiría los colores de México en una de las competencias más importantes del continente. Hoy, con apenas 18 años, la pugilista jalisciense se prepara para disputar los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 en la división de los 69 a 75 kilogramos, convencida de que el único resultado que vale es la medalla de oro.
Originaria de Tlaquepaque, aunque criada toda su vida en Ixtlahuacán de los Membrillos, Lorien forma parte de una nueva generación de atletas que ha encontrado en el deporte una oportunidad para transformar su historia.
"Empecé más que nada por motivos personales. Estuve en deportes como futbol, voleibol y basquetbol, pero la verdad me quedé en boxeo, me enamoré de ese deporte", recuerda.
Aunque el boxeo suele ser considerado un deporte de contacto que todavía rompe estereotipos cuando lo practican mujeres, en casa nunca encontró resistencia.
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Por el contrario, el respaldo familiar se convirtió en uno de los pilares de su carrera. "Mis papás me apoyan demasiado. Siempre han sido muy estrictos con nosotras. Un deporte tan exigente como lo es el boxeo lo llevan de la mano conmigo. Yo creo que están muy felices y muy orgullosos de lo que estoy logrando", explica.
Mientras Lorien estudia la licenciatura en Terapia Física en Ciencias de la Salud y cumple con dobles sesiones de entrenamiento, toda la familia adapta su rutina para acompañarla.
"Mi papá se madruga conmigo para llevarme a entrenar al CODE y me espera hasta que salga de la universidad para llevarme a casa. Mi mamá se levanta antes que yo para hacerme mis comidas del día. Mi hermana también me ayuda mucho. En mi casa somos cinco y somos todos pilar de todos", relata.
También reconoce el papel que desempeñan sus entrenadores. "Mis entrenadores se convierten en una segunda familia cuando entrenas dos veces al día. Gracias a Dios soy una persona muy bendecida porque todo mi círculo me apoya y todo mi círculo me exige para sacar lo mejor de mí".
Una historia construida desde abajo
La historia de Lorien no comenzó en grandes gimnasios. Los primeros entrenamientos fueron muy distintos al escenario internacional que hoy la espera. "Mi familia nunca ha sido adinerada, entonces a mí me tocó empezar entrenando en la calle, ir escalando poco a poco. Ninguno de nosotros pensó que cuando yo empezaba en la calle algún día iba a poder ir a unos Juegos Centroamericanos. He avanzado demasiado, pero todavía no llego a donde quiero estar", afirma.
Ese recorrido explica la mentalidad con que enfrenta cada competencia. Su crecimiento ha sido constante. Aunque acumula casi ocho años practicando boxeo, apenas vive su tercer año dentro del alto rendimiento, un periodo en el que rápidamente logró abrirse paso hasta la Selección Mexicana.
Santo Domingo, el reto más importante de su carrera
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe representarán el primer evento del ciclo olímpico para Lorien. Lejos de mostrar nervios, asegura sentirse preparada para el mayor reto de su carrera.
"Estoy listísima, ya estoy al millón, porque al cien cualquiera", dice entre sonrisas. La joven boxeadora reconoce que el camino hasta la selección nacional estuvo lleno de sacrificios.
"Me costó mucho trabajo llegar hasta aquí, no lo voy a negar, pero cuando te cuestan las cosas, las disfrutas más. Yo espero en Dios poder traer una preciada dorada".
El oro como único objetivo
Lorien evita hablar de conformarse con una buena actuación. Su discurso refleja la confianza que ha construido a partir del trabajo diario y de los resultados obtenidos en competencias recientes.
"¿Qué pueden esperar de mí en Santo Domingo? Una medalla de oro. Creo que lo he mostrado cuando tuve el evento internacional aquí y queda mantenerme en la cima".
Detrás de esa seguridad no hay arrogancia, sino años de disciplina, madrugadas, entrenamientos y una familia que nunca permitió que se conformara.
"No solamente es 'yo te apoyo'. Es 'sí, lo que ocupes, pero chambéale, trabájale, gánatelo'", resume sobre la filosofía con que ha crecido.
Con apenas 18 años, Lorien Alonso llegará a Santo Domingo con una historia construida a base de esfuerzo y una mentalidad que no contempla otro resultado. La jalisciense no viaja únicamente para vivir la experiencia de sus primeros Juegos Centroamericanos y del Caribe; viajará convencida de que puede subir a lo más alto del podio y comenzar a escribir un nuevo capítulo para el boxeo mexicano.
NG