Alemania, del campeón del mundo a una selección que busca recuperar su identidad
La eliminación en el Mundial 2026 frente a Paraguay, consumada en la tanda de penales, confirmó una tendencia que el futbol alemán arrastra desde hace varios años
El 13 de julio de 2014, Alemania levantó la Copa del Mundo en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro tras vencer 1-0 a Argentina con el gol de Mario Götze. Aquel equipo dirigido por Joachim Löw parecía el inicio de una nueva época para una de las selecciones más consistentes de la historia. Doce años después, la realidad es distinta.
La eliminación en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 frente a Paraguay, consumada en la tanda de penales, confirmó una tendencia que el futbol alemán arrastra desde hace varios años: dejó de ser un candidato permanente al título y hoy busca entender cómo perdió el rumbo.
Los resultados reflejan esa caída. En Rusia 2018, Alemania quedó eliminada en la fase de grupos tras perder con México y Corea del Sur. Cuatro años después, en Qatar 2022, volvió a despedirse en la primera ronda después de caer frente a Japón y empatar con España. En el Mundial de 2026 logró avanzar por primera vez desde Brasil 2014, pero su recorrido terminó antes de los octavos de final al caer frente a Paraguay desde los once pasos.
Para muchos analistas alemanes, el problema no comenzó en Rusia. El semanario Kicker, uno de los medios especializados con mayor tradición en ese país, ha señalado durante años que la estructura del futbol alemán dejó de producir futbolistas con características distintas, privilegiando perfiles similares en detrimento de la creatividad y la improvisación. En varios editoriales posteriores a las eliminaciones mundialistas, el medio cuestionó que la formación de jugadores se enfocó en la preparación física y táctica, pero redujo el espacio para el desarrollo técnico individual.
Desde Süddeutsche Zeitung, otra de las voces influyentes del deporte alemán, las críticas apuntan hacia la falta de renovación en la dirigencia de la Federación Alemana de Futbol (DFB). Diversos columnistas consideran que, tras el éxito de 2014, existió una sensación de estabilidad que retrasó decisiones profundas sobre el desarrollo del futbol juvenil y la modernización de los procesos de selección.
El propio Lothar Matthäus, campeón del mundo en 1990 y hoy analista de Sky Alemania, ha insistido en que el país dejó de producir futbolistas capaces de resolver partidos de forma individual. En repetidas ocasiones ha señalado que Alemania mantiene orden táctico y disciplina, pero perdió desequilibrio, liderazgo dentro del campo y capacidad para cambiar el ritmo de los encuentros cuando el plan inicial deja de funcionar.
Otro aspecto señalado por medios como Der Spiegel y Die Welt es el cambio generacional incompleto. Tras los retiros de Philipp Lahm, Miroslav Klose, Bastian Schweinsteiger, Per Mertesacker, Sami Khedira y, posteriormente, Thomas Müller, Alemania no encontró una base que asumiera el liderazgo durante los momentos de presión. Aunque surgieron futbolistas como Jamal Musiala, Florian Wirtz, Kai Havertz o Joshua Kimmich, la selección no consiguió consolidar un proyecto que mantuviera la continuidad competitiva.
En la Bundesliga también existen cuestionamientos. Algunos especialistas consideran que la fuerte presencia de jugadores extranjeros ha reducido los minutos para jóvenes alemanes en posiciones ofensivas. Aunque la liga continúa formando talento, el proceso hacia la selección absoluta se ha vuelto más complejo y menos constante que en la década anterior al título mundial.
La derrota ante Ecuador durante la fase de grupos del Mundial 2026 ya había encendido las alarmas. Posteriormente, Alemania avanzó como primero de grupo y terminó despidiéndose frente a Paraguay desde los penales. Más allá de la eliminación, el equipo volvió a mostrar dificultades para generar oportunidades ante defensas ordenadas y problemas para sostener el control emocional en momentos decisivos.
Pese a la crisis deportiva, pocos en Alemania consideran que el problema sea irreversible. La infraestructura, la organización de la Bundesliga y la inversión en fuerzas básicas continúan siendo referencias en Europa. Sin embargo, existe consenso entre exjugadores, entrenadores y analistas: recuperar el prestigio internacional dependerá menos de la historia y más de la capacidad para reinventar un modelo que durante una década dejó de evolucionar mientras el resto del mundo encontró nuevas formas de competir.
Alemania sigue siendo una potencia por tradición. Pero los últimos tres Mundiales demuestran que la historia ya no alcanza para ganar partidos.
EL CAMINO DEL FRACASO
Después de ser campeones en 2014 ante Argentina en el Estadio Maracaná, estos son los resultados de Alemania en las Copas del Mundo:
Rusia 2018: primera ronda (3 puntos)
- México 1-0 Alemania
- Alemania 2-1 Suecia
- Corea del Sur 2-0 Alemania
Qatar 2022: primera ronda (4 puntos)
- Japón 2-1 Alemania
- España 1-1 Alemania
- Alemania 4-2 Costa Rica
Mundial 2026: 16avos de Final
- Alemania 7-1 Curazao
- Alemania 2-1 Costa de Marfil
- Ecuador 2-1 Alemania
- Alemania 1-1 Paraguay (3-4 en penales)
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