Deportaciones dejan niños con doble nacionalidad en el limbo
Estados Unidos separa a los menores de sus padres y los deja atrapados entre la burocracia y la incertidumbre
A los 17 años, Lina sigue esperando lo que millones de menores de edad dan por hecho: ir a la escuela, convivir con sus familiares y construir un futuro sin que la ausencia de sus padres determine su destino. La deportación de su madre desde Estados Unidos la dejó en México, separada de sus hermanos y atrapada en una burocracia que convirtió su identidad en un obstáculo y su educación en una promesa incumplida.
“Estoy sola con mis pensamientos todo el día”, cuenta. Antes jugaba basquetbol, tocaba el piano, pintaba y estudiaba francés. Hoy no trabaja, no estudia y casi no habla con nadie. Lleva cinco años sin pisar un salón de clases. Aunque nació en Estados Unidos y tiene derecho a la nacionalidad mexicana (por ser hija de una madre mexicana), demostrarlo mediante documentos se convirtió en una barrera que le ha robado años.
La pesadilla comenzó cuando tenía 12 años. Una noche escuchó llorar a su hermano y supo que su madre, Hanna, había sido detenida en Florida. Después vino la deportación. Su mamá llegó a México sin una red de apoyo y sin saber cómo reconstruir la vida que había dejado atrás. Sus hijos quedaron dispersos entre familiares y, finalmente, separados.
Lina quería regresar con su familia y también retomar las clases; incluso, repetir el grado que había perdido. No pudo hacerlo porque carecía de CURP y documentos mexicanos.
El drama revela cómo una deportación desde Estados Unidos puede desintegrar a una familia y dejar a sus hijos atrapados entre la burocracia y la incertidumbre. Pero también exhibe las fallas mexicanas: un país que reconoce derechos en sus leyes y, al mismo tiempo, somete a menores vulnerables a trámites costosos, traducciones, apostillas y verificaciones que pueden tardar meses o años.
Ni siquiera existe un registro sólido que permita dimensionar cuántos menores de edad, que son ciudadanos estadounidenses, viven en México tras la deportación de alguno de sus padres. Son, como advierte Tran Dang, directora ejecutiva del Centro Rizoma del Migrante, “invisibles para ambos países”. Sin estadísticas completas, las autoridades carecen de un diagnóstico suficiente para diseñar políticas que respondan a la magnitud del problema.
En Jalisco, el programa Soy México recibió alrededor de 400 solicitudes durante su primer mes de operación. Sin embargo, 16 niños todavía no podían completar sus trámites.
La amenaza rebasa las fronteras. Un estudio publicado en abril de 2025 por Brookings Institution y el Center for Migration Studies of New York estimó que 4.71 millones de niños y niñas estadounidenses vivían con al menos uno de sus padres en situación migratoria irregular, expuestos al riesgo de separación familiar. Esa cifra dimensiona la vulnerabilidad, aunque no significa que todos hayan sido separados o deportados.
Otro caso es el de Yoselin, de 11 años, quien padece una enfermedad genética poco frecuente y necesita tratamiento y una dieta estricta. La deportación de su madre amenaza con alterar su acceso a la atención médica.
Detrás de cada cifra hay una infancia expuesta a la incertidumbre, la interrupción de tratamientos y educación. Hay desarraigo y daño emocional. Mientras los gobiernos discuten fronteras y documentos, los menores pagan las consecuencias.
Lina todavía sueña con una carrera, pero el presente es incierto.
Una vida en pausa: los menores que quedan en el vacío legal
Lina es una de un número desconocido de niños ciudadanos estadounidenses que viven en México a raíz de la deportación de uno de sus padres. Como muchos de ellos, lleva años atrapada en un vacío burocrático que le dificulta construir una vida aquí, aunque por nacimiento también es mexicana.
Según la ley mexicana, los hijos nacidos en el extranjero de madre o padre mexicano tienen nacionalidad mexicana. Demostrarlo en papel es otra cosa.
Para Lina y otros hijos de mexicanos nacidos en Estados Unidos, Soy México, un programa nacional implementado en coordinación con los registros civiles estatales, puede facilitar temporalmente el proceso. Durante un breve periodo anual, permite a los solicitantes elegibles obtener sus documentos mexicanos sin algunos de los requisitos más costosos y tardados del trámite ordinario.
Este año, Soy México abrió en Jalisco el 22 de agosto y se prevé que continúe hasta finales de octubre. El programa podría cerrar antes si se agotan los recursos federales. Para las familias que pueden aprovecharlo, el programa puede ahorrar meses de trámites entre Estados Unidos y México, además de gastos considerables.
Para Lina, podría significar algo más fundamental “Tendría más posibilidades de ir a la escuela”.
Una noche en Florida escuchó a su hermano mayor llorando al otro lado de la pared y se enteró de que su madre, Hanna, había sido arrestada y probablemente sería deportada.
“Le dije a mi mamá, llorando: ‘Solo ven a casa, solo ven a casa’”, recordó.
Hanna permaneció encarcelada y, finalmente, fue deportada a México. La vida familiar de Lina y sus hermanos se desmoronó. Pasaron de un familiar a otro hasta que fueron separados.
La llegada de Hanna a México ofreció poca estabilidad. Nacida en México, pero criada en Estados Unidos desde los dos años, llegó a Matamoros con 100 dólares y viajó a Guadalajara, donde vivía su padre. Pero él no contestaba sus llamadas y, cuando lo encontró, tampoco le ofreció el apoyo que esperaba.
Hanna temió que sus hijos quedaran bajo custodia del Estado. Hizo arreglos para que una amiga los llevara a México.
Lina llegó ya rezagada académicamente. En medio de la crisis desatada por el arresto de su madre, había sido retirada de la escuela en Florida después de completar el primer semestre de séptimo grado. Esperaba comenzar de nuevo en México.
“Yo decía: ‘Quiero volver a la escuela’”, recordó.
Estaba dispuesta a repetir séptimo grado si fuera necesario. Pero Hanna no pudo inscribirla porque no tenía CURP ni otro documento mexicano.
Tracy L. Barnett
PERFIL
Tracy L. Barnett
Tracy L. Barnett es una escritora, editora y fotógrafa independiente especializada en temas medioambientales, derechos de los indígenas y los viajes sostenibles. Además, es periodista independiente radicada en México y fundadora de El Proyecto Esperanza. También trabaja como consultora de comunicación para El Centro Rizoma del Migrante.
Su trabajo ha aparecido en el Washington Post, Yes! Magazine, Reuters, Earth Island Journal y USA Today, entre otros.
Una vía más sencilla, pero no para todos
Soy México funciona desde 2017. Cuando un acta estadounidense participante puede verificarse electrónicamente, el solicitante puede evitar los requisitos de apostilla y traducción. Quienes cumplen los requisitos pueden recibir su acta mexicana y CURP el mismo día. Pero el programa no es una solución universal. No funciona todo el año, no todos los registros pueden verificarse y no todos los Estados del vecino país participan. Texas, por ejemplo, donde nacen numerosos hijos de padres mexicanos, queda fuera.
Este año, 16 niños aún no contaban con la documentación y otros requisitos necesarios para completar su registro, incluso, a través del programa Soy México. Algunos de esos casos requieren asistencia legal en Estados Unidos para resolver problemas con documentos expedidos allá, el tipo de apoyo transfronterizo que suele brindar el Centro Rizoma.
La demanda ha ido creciendo, reconoció López, una tendencia que relacionó en parte con lo que ocurre en Estados Unidos. En su primer mes de operación, Soy México recibió alrededor de 400 solicitudes en los municipios de Jalisco, según información proporcionada por funcionarios del Registro Civil.
Ante las continuas deportaciones que llevan a México a más familias con estatus migratorios mixtos, Dang cree que más niños ciudadanos estadounidenses enfrentarán el mismo problema. Al mismo tiempo, algunos niños estadounidenses traídos aquí hace años nunca han obtenido documentos de identidad en México y es posible que desconozcan la existencia de organizaciones como el Centro Rizoma, que apoyan a las familias retornadas y deportadas para superar las barreras legales que enfrentan al intentar rehacer sus vidas.
“Es del interés tanto de Estados Unidos como de México que estos niños no tengan que renunciar a su futuro y puedan inscribirse en la escuela de inmediato”, comentó Dang, directora ejecutiva del Centro Rizoma.
CENTRO RIZOMA DEL MIGRANTE
Trámites migratorios
Tran Dang, directora ejecutiva de El Centro Rizoma del Migrante, que ha ayudado a la familia con la documentación de identidad de los niños y con el proceso para que la madre pueda regresar a Estados Unidos, explicó que los hijos de mexicanos nacidos en Estados Unidos pueden enfrentar barreras casi insuperables para documentar su identidad.
Para registrarse en México, los niños deben presentar un acta de nacimiento en formato largo, traducida, certificada y autenticada, requisitos que representan una pesada carga burocrática y económica para las familias que ahora viven en este país. Incluso, pequeñas discrepancias entre los nombres utilizados en los documentos estadounidenses y mexicanos pueden trabar el proceso y dejar a estos niños sin estatus legal en México, sin documentos de identidad y sin posibilidad de inscribirse en la escuela.
Para una madre o un padre recién deportados que intentan reconstruir un hogar en México, esos requisitos pueden ser formidables. Los registros civiles en Estados Unidos dependen de cada Estado, y obtener un acta de nacimiento desde el extranjero y después enviarla nuevamente para conseguir la apostilla puede tardar meses.
En el caso de Lina, el Centro Rizoma la ayudó a obtener un pasaporte estadounidense, su primera identificación oficial con fotografía, facilitando así el regreso a los Estados Unidos en caso de ser necesario. Dang calculó que obtener una nueva acta de nacimiento de Florida para Lina y apostillarla tardaría alrededor de ocho meses. Por eso, la familia decidió esperar a Soy México.
José Israel López, coordinador de este programa en Jalisco, confirmó que los problemas relacionados con la escuela se encuentran entre los principales motivos por los que las familias recurren a ellos.
La doble nacionalidad, identidad e inclusión
¿Qué es Soy México?
Soy México permite que personas elegibles nacidas en EU de madre o padre mexicano registren su nacimiento en este país mediante un proceso simplificado cuando su registro estadounidense puede verificarse electrónicamente, sin costo. Durante el periodo de operación del programa se eliminan los requisitos de apostilla y traducción.
¿Cuándo funciona?
Soy México abrió en Jalisco el 22 de agosto de este año y se espera que opere hasta algún momento de finales de octubre, aunque podría cerrar cuando se agoten los recursos federales destinados al programa.
¿Todos los solicitantes pueden completar el trámite?
No. Deben cumplir los requisitos del programa.
¿Qué pasa si una familia pierde el periodo de Soy México?
El registro sigue siendo posible durante todo el año a través de las oficialías del Registro Civil de Jalisco, pero el trámite ordinario requiere documentación adicional, incluida la apostilla y la traducción.
¿Dónde?
Registro Civil de Jalisco, Prolongación Alcalde 1855.
Teléfono:52-33-3819-2456. Extensiones 47394, 47364 y 47320.
¿Qué documentos deben llevar los solicitantes?
- Solicitud elaborada (formato proporcionado y/o elaborado por el programa).
- Copia simple de identificación oficial de la persona que será registrada (mayores de edad) o de ambos padres (cuando el registrado sea menor de edad).
- Acta original americana y/o apostillada del interesado.
- Acta original en formato SIDEA del acta de padre y madre mexicanos, en caso de ser un padre de otra nacionalidad, se requiere su acta de nacimiento en copia.
¿Dónde pueden obtener ayuda las familias que enfrentan problemas con documentos estadounidenses?
- El Centro Rizoma del Migrante brinda orientación y asistencia legal a personas migrantes, retornadas y deportadas, incluso en algunos trámites relacionados con documentos de Estados Unidos
- WhatsApp: 33- 2182-0836.