Cultura

Al rescate de “la última chispa de creatividad”

Alex Carrillo, ilustrador mexicano con trayectoria internacional, presenta “Despertar de Colores”, un libro infantil y juvenil que reivindica la creatividad humana frente al avance de la IA

Después de colaborar con gigantes como Disney, HBO Max, Paramount, WWE y Crayola, el ilustrador mexicano Alex Carrillo presenta “Despertar de Colores”, su primer libro infantil y juvenil, una historia que funciona como una defensa de la creatividad en tiempos dominados por pantallas, algoritmos y automatización.

El proyecto, publicado por Penguin Random House, representa uno de los trabajos más personales de su carrera. La historia sitúa al lector en una ciudad gris y silenciosa, donde la tecnología controla cada aspecto de la vida y las personas han perdido la capacidad de crear, imaginar o incluso sentir emoción. En ese contexto, un grupo de jóvenes emprende una aventura para recuperar “la última chispa de creatividad” que queda en el mundo.

“Siempre digo que este libro es para mí como una carta de amor a la creatividad humana”, compartió Carrillo en entrevista con EL INFORMADOR

“Quería hablar de qué pasaría si viviéramos en un mundo donde la creatividad ha desaparecido por completo, donde no existe música, no existe color y estamos gobernados por la tecnología”, agregó.

La reflexión del ilustrador nace directamente de los cambios que observa en la era digital y del avance de herramientas de inteligencia artificial que, asegura, ya están modificando profundamente la forma en que se produce arte y entretenimiento.

“Todo el tema de la inteligencia artificial (IA) y las nuevas herramientas viene a cambiar el aspecto creativo”, explicó. “Entonces yo quería hacer un proyecto que hablara sobre la creatividad humana. Creo que hoy en día es muy importante reconocer el arte hecho por humanos”.

Identidad cromática

La construcción visual también fue clave para la creación del libro. Cada personaje posee una identidad cromática propia y los colores funcionan como extensión de sus emociones, personalidad y evolución dentro de la historia.

“Sabía que quería hablar de los colores porque para mí colorear siempre ha sido mi parte favorita de dibujar. Sentía que ahí el personaje terminaba de cobrar vida”.

Carrillo reconoce que las nuevas generaciones ya no se relacionan con el arte del mismo modo que antes, pero considera que la creatividad no está desapareciendo, sino transformándose.

“Yo creo que la creatividad no se está perdiendo. Lo que está pasando es que cada vez se interpreta de otra manera y se adapta a los cambios tecnológicos”, explicó. “Hay niños que ya no crecieron viendo caricaturas, crecieron viendo YouTube. Entonces cambió la forma en la que consumen historias”.

Aun así, considera que actividades aparentemente simples, como colorear o dibujar, siguen teniendo un enorme valor emocional y formativo.

“Hace poquito vi un estudio de Crayola que hablaba de cómo actividades tan simples como colorear ayudan a los niños a reconocer su propia voz y construir identidad personal. Creo que eso sigue siendo muy importante”.

Por ello, “Despertar de Colores” busca también reconectar a los lectores con esa sensibilidad manual y emocional que, según el ilustrador, muchas veces queda desplazada por la velocidad de la vida digital.

“Creo que la creatividad es una habilidad. Si la practicas, se desarrolla; si no la practicas, poco a poco se apaga”.

Más allá del papel

La apuesta por el proyecto no terminó únicamente en el libro. Carrillo desarrolló además un audiolibro con un elenco de voces reconocidas dentro del doblaje en español, entre ellas Cristina Hernández, voz de “Alegría” en “Intensa-Mente” y “Bombón” en “Las chicas Superpoderosas”; Emilio Treviño, conocido por interpretar a “Miles Morales” en “Spider-Man: Into the Spider-Verse”; y Mariana Dávila, actriz de teatro musical y voz de “Blancanieves” en el Live Action de Disney.

“Escuchar esas voces en personajes míos fue algo completamente irreal”, confesó. “Cada uno conectó muchísimo con la historia porque todos hacen arte y todos están viviendo estos cambios enormes en el ámbito creativo”.

El propio Carrillo dirigió parte de las grabaciones y asegura que el proceso terminó enriqueciendo aún más a sus personajes. “Hasta escuchar las voces fue cuando sentí que realmente cobraron vida. Ver cómo los actores se metían al personaje fue impresionante”.

Además del audiolibro, el proyecto cuenta con un tráiler animado desarrollado por el propio ilustrador junto a su equipo creativo, una pieza que funcionó como adelanto visual de lo que podría convertirse eventualmente en una serie o película animada.

“Estamos apostando a que este proyecto llegue al cine animado o a convertirse en una serie. La gente ha conectado muchísimo con el tráiler y están pidiendo ver más”.

Aunque actualmente su carrera continúa creciendo con colaboraciones para empresas internacionales -incluyendo proyectos recientes para HBO Max y WWE-, Carrillo asegura que “Despertar de Colores” representa algo distinto: un proyecto donde pudo depositar sus preocupaciones, sueños y visión artística sin filtros.

“Todo esto empezó porque quería recordar que la creatividad sigue siendo importante”, dijo. “A veces creemos que no tenemos tiempo para hacer algo creativo, pero basta dedicarle 15 minutos diarios a una actividad para empezar a desarrollar algo”.

El autor reconoce el desafío artístico de crear emociones en una época dominada por las nuevas tecnologías. INSTAGRAM/ @alexcarrillo.art

Proyección internacional

A sus 27 años, Alex Carrillo se ha consolidado como uno de los ilustradores mexicanos con mayor proyección internacional. Su trabajo ha llegado a diversos países y ha formado parte de exposiciones en The Walt Disney Family Museum de San Francisco, convirtiéndose en el primer mexicano en exhibir ahí.

Sin embargo, “Despertar de Colores” implicó un desafío completamente distinto al de sus colaboraciones comerciales o trabajos de animación. Aunque ya había escrito cortometrajes antes, enfrentarse a una narrativa de largo formato representó un reto creativo y emocional.

“Los primeros días estaba completamente en blanco. Tenía muchas ideas y no sabía cómo aterrizarlas”, recordó entre risas. “Me puse a buscar autores y películas que me inspiraban cuando era niño, pero mi editor me dijo que no escribiera como los demás, sino como me naciera”.

A partir de ese consejo, el ilustrador comenzó a construir a sus personajes desde lo emocional antes que desde la historia. Incluso desarrolló ejercicios personales para conocerlos como si fueran personas reales.

“Literalmente me hacía preguntas de qué hacía cada personaje, qué comida le gustaba o qué hacía los jueves en la noche. Son cosas que quizá nunca aparecen en el libro, pero me ayudaban a entender cómo reaccionaban, cómo hablaban y cómo convivían entre ellos”.

CT

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