Cultura

La poética de la basura en la cultura del exceso

Frente al colapso de los modelos institucionales, urge transformar el enfoque para convertir el desecho en un motor de conciencia ética y resistencia creativa 

Es evidente que las instituciones han perdido su capacidad de generar participación e involucramiento social, principalmente por mostrar incoherencia, privilegiar la impunidad y sostener intereses económicos y empresariales de sus aliados. En el caso de la basura, las consecuencias son evidentes.

Poner el foco en el valor ético, ecológico, estético, educativo y económico de los descartes en esta sociedad del consumo es urgente porque en la medida de que tomemos conciencia de que la basura es el resultado del exceso e inmediatez, reconoceremos que reducir, reutilizar y reciclar no basta para atender contundentemente este grave problema. Es necesario rechazar, reducir, reutilizar, reparar, reconstruir, reacondicionar, revender y reciclar; convertir en abono, reclamar, restringir, rediseñar y retirarse de la producción.

El consumo personal impacta en el entorno y en los demás, y la responsabilidad individual y colectiva hacia el medio ambiente, la salud pública y las generaciones futuras dependen de que colaborativamente tomemos acciones, transformando la apatía política, dándonos cuenta del poder colectivo que realmente tenemos frente al poder hegemónico, exigiendo a los gobiernos e instituciones más economía circular, gestión ética de residuos y justicia ambiental, mientras nos involucramos en pugnar por combatir la impunidad y exigir la protección a los activistas, la regulación de la producción y el consumo e incluir en la cadena de valor a los recicladores informales.

Para transformar la visión de la basura debemos comprender el complejo proceso de creación de los objetos y reconocer las formas y hábitos de consumo como un espejo crítico del consumismo y la creación artificial de necesidades.

Una de las formas en que podemos incorporar en nuestra cotidianidad es valorar la belleza inesperada de los materiales y formatos, lo cotidiano y lo imperfecto y darle un lugar en procesos creativos e intelectuales.

La coerción y entrenamiento para el consumo que forma a la sociedad desde las edades más tempranas y a lo largo de toda nuestra vida, en esta incesante expansión del comercio, es posible combatirla familiarizando a las personas con los materiales, el ingenio humano que los produce, el efecto del exceso y el descarte y sobre todo, realizar las ingenierías sociales oportunas para formar el criterio de valor personal por sobre las exigencias de valor por consumo.

Es posible en este sistema económico decadente que degrada a las personas al consumo inútil para encajar, encontrar el sentido humano, dejar de ser consumidores compulsivos para reconocernos productores de sentido vital y reconocer en la basura el fenómeno que resulta de las acciones humanas de desperdicio y descarte, asociada con la inmundicia, contaminación y enfermedades, pero también es evidencia de la existencia efímera, la belleza de lo pequeño, la huella de la creatividad humana. Apreciar la poesía del objeto puede conectarnos con la conciencia crítica y obligarnos a ver con otros ojos las consecuencias de nuestras acciones u omisiones para accionar, antes de que los humanos terminemos de inundar el mundo con nuestros desechos.

Sobre la autora

Susana del Pilar Flores Sandoval es “niñezóloga” y especialista en educación no formal e informal, promotora de la desescolarización e impulsora de la comunidad educolaborativa de inmersión en la naturaleza Raíz y Fronda en Guadalajara, Jalisco.

Para saber

Crónicas del Antropoceno es un espacio para la reflexión sobre la época humana y sus consecuencias producido por el Museo de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guadalajara que incluye una columna y un podcast disponible en todas las plataformas digitales.

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